Presenta A Jesús

Pastor Juan Diego Luna

2 Corintios 5:14 – 17 “14 Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; 15y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. 16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. 17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”

“18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. 20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”.

Cristo nos redimió para que fuéramos nueva criatura, no puedes ver igual a las personas y no puedes ver igual a Cristo.

Tal vez tu amigo hizo algo que no lo puedes ver de la misma forma. Jesús murió, resucitó y cuando lo hizo ya no lo podemos ver igual.

Los discípulos estaban batallando con ver a Jesús, Él se presentó después de resucitado de varias formas.

A Tomás le dijo que le tocara, con los discípulos que estaban reunidos, en total se presentó como un hortelano, como un pescador y como un forastero.

Debemos aprender a ver a Jesús de diferente forma, una vez resucitado Jesús tuvo un nuevo puesto.

Tú ya no puedes ver a Jesús igual porque cuando murió y resucitó tiene un puesto que está por encima de todo puesto, un nombre que está por encima de todo nombre, bajó, venció la muerte, se puso por encima del pecado, de la enfermedad.

Tú debes poder acercarte a Él y pedirle tu milagro, pues todo lo que pidas en su nombre Él te lo va a dar. Mira qué lindo, Jesús ganó para pasarte los beneficios de la victoria a ti, Él no se los quedó, por eso tú puedes caminar una vida saludable y en victoria, somos más que vencedores.

Nuestro cuerpo es Templo del Espíritu Santo, mora en nuestra carne, el que ganó vive dentro de nosotros. Recibimos poder una vez Él resucitó y entró a nosotros.

Tú ya no te puedes verte igual y a los demás igual, pero hay veces que vemos a las personas según la carne. No juzguemos según la carne, aprendamos a ver a Jesús a quien llevamos dentro y a ver a las personas de diferente forma, sin juzgarlas.

Jesús se presentó de diferente forma a sus discípulos para enseñarles a ellos a verlo de diferente forma.

Tú muchas veces quieres saber qué piensa esa persona cuando no estás, yo creo que Jesús quería saber cómo sus discípulos pensaban de Él cuando no estaba.

Lucas 24:13 – 18
“13 Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. 14 E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. 15 Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. 16 Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. 17 Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? 18 Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días?”.

Jesús estaba caminando con los discípulos y se aparece disfrazado de forastero, hablaba como Jesús, tenía el conocimiento de Jesús pero para ellos era un forastero.

Ellos decidieron compartir con un forastero, para los judíos hablar con un forastero era algo que no estaba de acuerdo con su forma de pensar, los miraban como menores, los judíos siempre se pensaron superiores a los demás.

Pero Jesús se disfrazó y ellos hablaron y compartieron sus emociones con un desconocido, porque muchas veces Jesús se esconde en personas para ver cómo tú y yo reaccionamos, para ver si estás dispuesto a tener una conversación con alguien con quien no estabas dispuesto a hablar.

¿Qué es lo que Jesús tiene que romper en nosotros?, tal vez no le hablas a una persona en el bus por pensar sólo en tu seguridad. Estás en tu trabajo y la persona que está al lado sabes que está metida en corrupción y no le hablas.

Jesús se esconde a ver si ya habías votado esas barreras, si eres capaz de compartir con alguien más, incluso tus emociones.

¿Cuántos en el liderazgo piensan que no le comparten sus emociones a sus discípulos porque ellos no saben qué aconsejarle?, ¿en qué momento nos subimos en esa plataforma de superioridad?.

Te debe llenar de temor pensar a qué horas se esconde Jesús de tu vida y no le haces caso.

Vs. 28 – 31
“28 Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. 29 Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. 30 Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. 31 Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista”.

¿Qué hubiese pasado si no le hubiesen insistido a un desconocido que se quedara con ellos?, no se hubiese mostrado como el hijo de Dios resucitado.

Cuando le abrimos las puertas a esas personas que tal vez no estamos de acuerdo cómo son viene Jesús y se muestra, ocurre un milagro y se muestra en nuestra vida.

¿Estamos teniendo ese espíritu que tenían los discípulos de hospedar a las personas?, tal vez por eso no vemos los milagros.

Tenemos que aprender a romper esas cosas que nos impiden a hospedar esas personas que son distintas a nosotros.

Si tú eres líder de grupo ¿le insistes a esas personas en condición de homosexualidad a que se queden un rato más, o a ese político que tiene un mal nombre?.

Hay bendición para tu vida y milagros que vas a ver cuando estás dispuesto a acercarte a esas personas que necesitan a Jesús.

Romanos 12:13
“compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad”.

1 Pedro 4:8
“Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados”.

1 Timoteo 3:2
“Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar”.

Hebreos 13: 1 – 2
“1 Permanezca el amor fraternal. 2 No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles”.

Estamos dispuestos a hospedar a ángeles del cielo, pero a un desconocido no; algunos de nosotros podemos tener al Jesús mismo en nuestra casa si tan solo estuviéramos dispuestos a abrirnos un poco más.

Juan 21: 1 – 7
“1 Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: 2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. 3 Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada”.

“4 Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús. 5Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No. 6 Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. 7 Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar”.

Otra vez Jesús disfrazado, estaba allí, tenía las mismas palabras, pero no se parecía a Jesús sino a un pescador corriente.

No se miraba como Jesús, se miraba como un pescador corriente pero dijo las mismas palabras de Jesús, las mismas instrucciones, vieron el milagro pero no se quedaron allí, salieron a correr hacia Él.

Lo que detonó para que Jesús se mostrara fue su obediencia, obedecer a alguien completamente desconocido, obedecer a alguien que te da instrucciones en lo que tú eres experto.

¿Qué me va a decir algo de matrimonio esa persona que no está casada?, es una pregunta que puede resultar lógica, pero si dijéramos sí Señor veríamos más milagros en nuestra casa, en nuestra ciudad y nación.

Muchas veces en nuestro liderazgo escuchamos cualquier pretexto para seguir la instrucción que sí queremos seguir, no la correcta.

Cuando cuestionamos la instrucción de un líder o el Pastor nos privamos de ver al Jesús de nuestras vidas.

Tu orgullo impidió que vieras al Jesús en tu familia, si tuviéramos un corazón humilde para poder obedecer lo miraríamos en las personas.

Pedro estaba teniendo conversación con Jesús, quien estaba dentro de un pescador, Jesús le dijo que si lo amaba apacentara sus ovejas.

Una vez resucitado Dios puede usar a otras personas, tienes que aprender a ver así a las personas, esa es la belleza del modelo de Jesús, de los grupos, cuando vas y das la vida por los desconocidos, por los necesitados, porque Jesús mismo lo está haciendo.

Si tú le das una casa al que tiene frío lo haces a Él mismo, si visitas a alguien en la cárcel lo haces a Él, porque Jesús quiere hacer milagros disfrazado de alguien más.

Cuando le das esa medicina a alguien que no la puede pagar vas a tener un milagro en tu vida.

Juan 20:11 - 16
“11 Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; 12 y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. 13 Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. 14 Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. 15 Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. 16Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro)”.

Imagínate esta escena, María buscando a Jesús en el sepulcro se encuentra a dos ángeles, les pregunta dónde lo han puesto y cuando iba saliendo había un jardinero que la vio triste y le preguntó por qué lloraba, y ella no lo rechazó, decidió compartir sus emociones con un jardinero, decidió pararse, escuchar y Jesús se presentó.

¿Qué fue lo que hizo que Jesús se presentara?, en cualquiera de las 3 historias Jesús se pudo haber quedado como un desconocido, pero cuando vio la obediencia se decidió mostrar como Jesús.

Antes de subir al Padre se mostró por la búsqueda, la búsqueda de su rostro, se trata de buscarlo en serio.

¿Cuántas veces nosotros en esa rutina dejamos de buscar en serio?, ¿cuántos veces a la Iglesia has acudido sin buscarlo en serio?, ¿cuántos domingos has dejado de entrar a la alabanza y adoración porque lo dejas de buscar en serio?, ¿ya no lo buscas en intimidad en tu habitación?, ¿lo seguimos buscando como antes?.

Salmos dice que Jehová se muestra a los que le buscan, los que le buscan de verdad. Si quieres ver milagros puede ser que Jesús se vaya a mostrar en la persona de al lado, porque ella tiene a Jesús metido por dentro.

Puede ser que no has visto un milagro porque llevas mucho tiempo batallando si le haces caso a tu líder o tu Pastor.

¿Qué pasaría si ese deportista al que admiras mucho te dice que va a tener una cena contigo?, ¿qué tan puntual y arreglado llegarías?, hasta tendrías loción y desodorante en la guantera de tu carro, porque es tu deportista.

Pero ¿qué pasa si tenemos alabanza y adoración a las 7 P.M.?, ¿qué tan puntuales llegamos?, que no se nos olvide que venimos a buscar al hijo de Dios, capaz de darnos una vida en abundancia, próspera, bendita y llena de salud.

Viernes, Septiembre 1, 2017

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