Permite Que Dios Resucite Tus Sueños

Pastora Ingrid De León

Juan 11:1-3, 5-6 (RVR)
"Había un hombre enfermo llamado Lázaro, que era de Betania, el pueblo de María y Marta, sus hermanas. María era la misma que ungió con perfume al Señor, y le secó los pies con sus cabellos. Las dos hermanas mandaron a decirle a Jesús: «Señor, tu amigo querido está enfermo. Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. A pesar de eso, cuando oyó que Lázaro estaba enfermo, se quedó dos días más donde se encontraba.».
Para poder decirle a Jesús "el que amas" debía ser porque seguramente Lázaro tenía una relación muy cercana con Él. A pesar de ello, Jesús no corrió a ver a su amigo Lázaro y no era porque no lo amara. A veces nos pasa lo mismo a nosotros: Clamamos a Dios y como no vemos su respuesta inmediata, creemos que Él no nos ama, pero no es así.

Juan 11: 17, 23 (RVR)
"A su llegada, Jesús se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. ―Tu hermano resucitará —le dijo Jesús".

Hoy yo te vengo a decir: Tu sueño va a resucitar, ese sueño que dabas por muerto, tal como Martha daba por muerto a Lázaro, Jesús lo hará resucitar. Este es el año de la conquista, el año donde Dios te va a permitir ver ese sueño hecho realidad. Jesús se había ido y Él sabía que Lázaro se había muerto, pero también sabía que resucitaría.

Juan 11:24-25 (RVR)
"―Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final —respondió Marta. Entonces Jesús le dijo: ―Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera;...".
Muchas veces a pesar de que has oído las promesas de Dios y las palabras proféticas que Él envía para ti en un nuevo año, tú dudas de que así será, tal como lo hizo Martha. Aunque ese sueño haya muerto, debes creer que ahora vivirá; debes volver a creer que todo es posible para Dios. Ese mismo Jesús que resucitó a Lázaro entre los muertos, es el mismo que resucitará tus sueños en este año.

Juan 11:26-27, 32 (RVR)
"... y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto? ―Sí, Señor; yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que había de venir al mundo. Cuando María llegó adonde estaba Jesús y lo vio, se arrojó a sus pies y le dijo: ―Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto".

A veces creemos que hemos llegado al final de nuestras vidas sin encontrar una solución a nuestros problemas. Hay momentos en los que piensas que si hubiese pasado esto o aquello, las cosas serían diferentes pero debes entender que las cosas de Dios son perfectas, que Él puede obrar en tu vida en cualquier momento y por eso no debes desmayar. Decide siempre esperar lo sobrenatural de Dios porque Él no es natural, Él es sobrenatural.
Decide creerle a Dios y confiar en Su Palabra, en la que Él que promete estar contigo todos los días de tu vida. Hay ocasiones en las que Dios nos pone en tiempo de espera, como a Martha y María, pero aún así ellas pudieron ver al final actuar a Jesús en sus vidas. Nuestro tiempo no es el tiempo de Dios, Él quiere glorificarse en tu vida, bendecirte pero también quiere que esperes y confíes en Él.

Jesús se demoró en llegar al lugar donde estaba Lázaro fallecido, porque Él quería que sus amigos creyeran en Él y confiaran en Su poder. Si lees Su Palabra te darás cuenta que Dios te habla todos los días y a través de ella renueva tus fuerzas para esperar por el cumplimiento de tus sueños. Dios prometió en Su Palabra darnos más allá y en abundancia de lo que esperamos y entendemos. Así que no entierres tus sueños, no acabes lo que Dios ha prometido hacer para ti porque sin duda Él lo hará.

Juan 11:38-40 (RVR)
"Conmovido una vez más, Jesús se acercó al sepulcro. Era una cueva cuya entrada estaba tapada con una piedra. ―Quiten la piedra —ordenó Jesús. Marta, la hermana del difunto, objetó: ―Señor, ya debe oler mal, pues lleva cuatro días allí. ―¿No te dije que si crees verás la gloria de Dios? —le contestó Jesús".

Hoy el Señor te dice: ¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios? ¡Él está dispuesto a cumplir tus sueños! No te canses de esperar en Dios, Él no se ha olvidado de ti. Lo que pasa es que hay momentos en la vida en los que debemos pasar pruebas, momentos que son difíciles pero que si los vivimos de la mano del Señor, los podremos sobrepasar para seguir esperando por el cumplimiento de nuestros sueños.

Si tú no hablas lo que has aprendido de Su palabra y confiesas Sus promesas, no se van a cumplir en tu vida. Cuando tú amas a alguien, esa persona lo sabe porque tú se lo dices siempre, a todo momento. Así que no te canses de contarle a Dios, de decirle las cosas que anhelas en todo tiempo.

¿Qué necesitas para conquistar un sueño?
1. Un respaldo de Dios: No puedes actuar en tus fuerzas ni en tus emociones. Necesitas la paz que proviene de Dios en tu interior como seguridad de que lo que estás haciendo es Su voluntad.
2. Trabajar en pro de tu sueño: ¿Qué estás haciendo para cumplir tu sueño? Debes trabajar para poder hacerlo realidad. Los que aspiran a entrar a una universidad deben estudiar, prepararse; los que quieren salir de las deudas deben trabajar en su presupuesto y gastar menos. Todo sueño requiere un esfuerzo.
3. No te desanimes: No te desanimes por las cosas con las que te encuentras en el camino, ¡sigue adelante y cumple tu sueño! Ese sueño que tú has anhelado te va a costar cumplirlo, sí. Pero debes levantarte y seguir, porque si no hay esfuerzo no vas a obtener el resultado que has esperado para tu vida. El desánimo nos hace mover hacia la derrota, así que échalo fuera de tu vida hoy mismo.
4. Muévete en dirección al objetivo: Debes moverte hacia el objetivo que trazaste para en este año, haciendo algo en pro de su cumplimiento.
5. No descanses hasta ver hecho realidad esos sueños: Para descansar está el cielo, en la tierra lo que debemos hacer es trabajar y trabajar, pensando en que quién nos respalda es Dios Padre, quien siempre nos da más allá de lo que pedimos o esperamos.

Juan 11:41,43-44 (RVR)
"Entonces quitaron la piedra. Jesús, alzando la vista, dijo: ―Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Dicho esto, gritó con todas sus fuerzas: ―¡Lázaro, sal fuera! El muerto salió, con vendas en las manos y en los pies, y el rostro cubierto con un sudario. ―Quítenle las vendas y dejen que se vaya —les dijo Jesús".
Así como Jesús resucitó a Lázaro, hoy Dios quiere resucitar cada uno de tus sueños, aun aquellos que tú mismo has decidido enterrar y destruir, Él lo hará otra vez.

Viernes, Enero 12, 2018

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