Mi Destino Final Es Roma

Pastora Ma. Paula Arrázola

Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos, Dios ha sido bueno, Él ha hablado palabra profética, no ha faltado la Palabra de Dios ni en los peores tiempos, la Palabra de Dios siempre ha estado, dale gracias al Señor.

Hace unos meses el llanto era de quebrantamiento, de dolor, de vergüenza, por haber hecho algo que nunca hicimos, por haber dicho algo que nunca dijimos, pero Dios no se queda con nada y hoy nuestras lágrimas son de alegría, de gratitud, todos sabemos que Dios fue quien obró porque se nos avecina un tiempo tremendo el año entrante y Dios necesitaba quitar el tapón de la boca del Pastor.

Tuve tiempos muy duros este año, de vergüenza, de no salir de mi casa 10 meses, el día que decidimos salir jóvenes nos gritaron homofóbicos, asesinos, rateros y mentirosos, yo sé lo que es la vergüenza de algo que no hicimos ni dijimos. Nunca nos quejamos de Dios, nuestro corazón siempre se quedó arrodillado y postrado, porque sabíamos que algo iba a hacer.

Era necesario que pasáramos por esto, porque la voz del Pastor va a tener más credibilidad el año que viene, para lo que viene se necesita una voz como la de él, lo van a escuchar aún los que no lo querían escuchar.

Tema prédica: Mi destino final, Roma.

Hechos 27: 1 vs. 14 - 15 (NVI)
“Cuando se decidió que navegáramos rumbo a Italia, entregaron a Pablo y a algunos otros presos a un centurión llamado Julio, que pertenecía al batallón imperial.
Poco después se nos vino encima un viento huracanado, llamado Nordeste, que venía desde la isla. 15 El barco quedó atrapado por la tempestad y no podía hacerle frente al viento, así que nos dejamos llevar a la deriva.”

Estoy resumiendo en tres versículos lo que le pasó al Apóstol Pablo cuando lo condenan injustamente por incomodar a los políticos y lo envían como prisionero a Roma, pasaron por una gran tormenta, eso es horrible, pasaron por un huracán, por un naufragio y llegaron a una isla llamada Malta, allí hicieron una fogata y salió una serpiente y picó a Pablo, podría pensar uno que él estaba salado.

Para entrar a la temporada más fructífera de tu vida se tiene que levantar el infierno contra ti, la temporada más fructífera es precedida por el ataque más fuerte, cuando entrarás a una temporada de gloria, triunfo, victoria, bendición y restauración, el diablo se ensaña contra tu vida, pero tu destino final es Roma.

Tú no te vas a morir por nada porque tú tienes un destino que cumplir, un propósito que te mantiene vivo, cuando no sabes porqué estás aquí cualquier cosa te mueve, pero cuando sabes por qué Dios tú luchas, nada te tambalea.

Puede venir el infierno, el diablo, la tormenta, el huracán, pero nadie va a frenar lo que Dios tiene para tu vida, el único que lo puede hacer eres tú mismo, tú eres quien decide hasta dónde llegas.

Los viajes a veces no son tan fáciles, pero debemos estarlos disfrutando.

Tres cosas:

No es lo que parece.

Roma representaba en ese momento la capital del Imperio más poderoso del mundo, Pablo iba a Roma a predicar el Evangelio pero iba como preso, Dios usa las peores circunstancias de nuestra vida para mostrar su gloria y su poder, Dios usa lo que tu menos te imaginas para decir que tiene un propósito con tu vida, que te va a sostener, a levantar y a hacer triunfar, en medio de la tormenta más grande está la cosecha más grande.

No te distraigas, cuando tu vida está siendo atacada, bajo presión, un ataque que nunca has experimentado, no son tres o cuatro cosas, sino un ataque fuerte, deja de estar mirando el huracán, el viento, el agua, el barco y empieza a concentrarte en la cosecha, porque la temporada más fructífera empieza ahora.

Para los romanos Pablo iba como prisionero, porque había perjudicado la estabilidad de Roma por predicar el Evangelio, era contra un sistema político que siempre trata de impedir la expansión del Reino de los Cielos, como él desestabilizó el imperio lo mandaron preso, la mejor forma de callar a alguien que está fructificando es encarcelarlo.

Hechos 23:11 (NVI)
“A la noche siguiente el Señor se apareció a Pablo, y le dijo: «¡Ánimo! Así como has dado testimonio de mí en Jerusalén, es necesario que lo des también en Roma».”

El propósito de Pablo era la predicación y a él lo sostuvo esa promesa, él sabía que no podía morir en el huracán.

Dios tiene grandes cosas con nosotros y es cuando más huracanes se levantan, es cuando todo lo peor viene, parece que lo que le sigue a una profecía es un ataque, claro porque el diablo quiere matar la profecía que te dieron, la Palabra la suelta Dios pero nosotros tenemos que hacerla cumplir, se va a cumplir porque Dios lo dijo, pero también porque obedecimos.

Hay gente que desprecia las profecías, no milita en las profecías, no batalla, no pelea por su profecía, por su promesa, nada de lo que Dios ha prometido es fácil. Pablo iba por Hechos 23:11, la realidad era Roma y la percepción era drama, pero Dios le dijo que iba a predicar en Roma.

La percepción es lo que sientes, generalmente no es la realidad, por eso Dios dice que no nos movamos por lo que sentimos o lo que vemos sino por lo que Dios dice, Dios te mandó a creer, porque la percepción te puede sacar de la realidad.

¿Qué Dios te ha prometido?, de lo que te ha prometido, ¿qué se ha cumplido y qué no?, ¿qué percepción tienes ante las cosas que Dios dijo que no se han cumplido?, debes echar la percepción a un lado y vivir de la realidad.

La realidad te genera estabilidad, la percepción te genera inseguridad, es como vivir en arenas movedizas, cuando vas al médico si ves la cara a él cuando te está examinando puedes angustiarte, porque puedes guiarte por tu percepción.

Puede parecer que el infierno lo logró, pero el infierno no va a celebrar, el Pastor dice que cuando todo está oscuro es porque Dios está preparando una fiesta sorpresa para ti, Dios va a voltear todo lo que te ha estado destruyendo, molestando y amargando, tú no vas a morir de cáncer.

El infierno no va a hacer fiesta, nosotros ganamos, hay huracán, hay viento, hay serpiente, hay fuego, llegamos sin ropa, sin comer, sin dormir, pero vamos a llegar, Dios no te va a dejar en vergüenza, Dios ha visto las lágrimas, Dios recoge las lágrimas, Él ve el tormento y el dolor pero hoy ninguno va a salir con angustia, dolor ni desesperanza, el Espíritu Santo va a entrar y desarraigar toda angustia.

Si creyeres vas a ver la gloria de Dios, el año 2018 será un año de gloria, de triunfo, de victoria, de ascensos. El diablo va a quedar en vergüenza, el no va a partir ninguna torta.

Romanos 16:20 “El Dios de paz aplastara a satanás bajo nuestros pies. Dios nos da el gusto de verlo bajo nuestros pies, no bajo los pies de Él, sino bajo los nuestros para que tengamos ese gusto.

Lo que estás pasando te llevará adonde Dios te está elevando.

Isaías 14:27 (NVI)
“Si lo ha determinado el Señor Todopoderoso,
    ¿quién podrá impedirlo?
Si él ha extendido su mano,
    ¿quién podrá detenerla?”

Si Dios te lo dijo ¿quién va a detener la promesa de Dios?, no hay nadie más fuerte y poderoso que Dios, tenemos al que triunfo, al sanador, al proveedor, el alfa, el omega, el principio y fin, el lirio de los valles, mi defensor, mi escudo, mi fortaleza, mi roca.

2. ¿Estas guiado por la tormenta o por el destino?

Hechos 27:15 vs. 17 (NVI)
“El barco quedó atrapado por la tempestad y no podía hacerle frente al viento, así que nos dejamos llevar a la deriva. 16 Mientras pasábamos al abrigo de un islote llamado Cauda, a duras penas pudimos sujetar el bote salvavidas. 17 Después de subirlo a bordo, amarraron con sogas todo el casco del barco para reforzarlo. Temiendo que fueran a encallar en los bancos de arena de la Sirte, echaron el ancla flotante y dejaron el barco a la deriva.”

Algunos de ustedes se dejaron a la deriva, respeta tu boca, respeta tu boca, tiene más poder del que tu crees, entra al 2018 hablando bien y si no tienes nada bueno que decir, hazte el favor a ti mismo de callarte.

¿Por qué estás siendo guiado?, ¿por el viento o por el destino?, te quejas del salario mínimo, nunca se han puesto de acuerdo en eso, pero nosotros no dependemos del salario mínimo sino de diezmar y ofrendar.

Al Cristiano la tormenta no lo mata, lo purifica y lo fortalece.

3. No bajes el ancla hasta que llegues a tu destino.

Cuando bajas el ancla es que allí vas a encallar y allí llegaste, si tienes una ruta Cartagena Miami pero te tomo una tormenta y llegan a Bahamas, tú no te bajas en Bahamas, tu tiquete dice Miami y no te bajas.

Recoja el ancla y a remar porque usted no ha llegado, vamos a llegar, pues nuestro destino es Roma!, el peor enemigo de la fe es el temor, te paraliza.

2 Timoteo 1:7 (NVI)
“Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio.”

¿Sabe porqué quedaron atrapados?, porque echaron el ancla, pero ya usted la recogió y sigue remando porque usted va a cumplir el propósito y destino para el cual Dios lo llamó.

Viernes, Diciembre 29, 2017

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