La Batalla Por Mi Bendición

Pastor Miguel Arrázola

Pide tu bendición, pelea y persevera,… ¡no dejes apagar el pozo que destapaste! No dejes de orar, no dejes de ayunar y empuña la espada, ¡no la sueltes! No dejes cerrar el pozo porque nos dirigimos hacia lugares amplios y espaciosos. En el nombre de Jesús, ¡Amén!

Génesis 26:16-22 (RVR)
“16Entonces dijo Abimelec a Isaac: Apártate de nosotros, porque mucho más poderoso que nosotros te has hecho. 17E Isaac se fue de allí, y acampó en el valle de Gerar, y habitó allí. 18Y volvió a abrir Isaac los pozos de agua que habían abierto en los días de Abraham su padre, y que los filisteos habían cegado después de la muerte de Abraham; y los llamó por los nombres que su padre los había llamado.

19 Pero cuando los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas,
20 los pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra. Por eso llamó el nombre del pozo Esek, porque habían altercado con él. 21Y abrieron otro pozo, y también riñeron sobre él; y llamó su nombre Sitna. 22Y se apartó de allí, y abrió otro pozo, y no riñeron sobre él; y llamó su nombre Rehobot, y dijo: Porque ahora Jehová nos ha prosperado, y fructificaremos en la tierra”.

Esta batalla de Isaac tiene que ver mucho con nosotros y con esta generación que estamos viviendo. La Biblia dice que el antiguo Testamento es una sombra del nuevo, de lo que había de venir; Isaac es una sombra de lo que había de venir.

Isaac tiene una guerra con un tal rey Abimelec y lo echan porque había crecido en poder. Esto explica por qué la gente tiene miedo cuando te haces grande y progresas. Pero Isaac humildemente se fue de ahí, porque él estaba seguro de que lo importante no es donde estés, sino quién esté. No importa para donde te echen, allá Dios te va a prosperar, porque tú tienes Sus promesas.

La gente a veces nos quita cosas pensando que así nos van a descalificar, pero no es así porque pueden quitártelo todo, menos tu propósito y tu llamado de parte de Dios. La gente vio la gracia y el favor de Dios en Isaac, el hijo de la promesa, quien en ese momento estaba siendo atacado y estaba atribulado.

Pero, ¿cómo podría ser eso posible? ¿El hijo de la promesa atribulado? ¿Y es que quién dijo que ser cristiano es para cobardes? ¡No! Ser cristiano no es para muchos, ¡sino para machos! Nadie te critica cuando eres pobre o cuando estás en pecado, pero inmediatamente creces y aprendes a vivir una vida mejor de la mano de Dios, empiezan a atacarte.

Cuando te conviertes y empiezas a prosperar, comienzas a vivir cosas similares a las que vivieron José e Isaac. Dice la Biblia que Isaac sembró en hambruna, esto significa que cuando tú tienes una promesa como la que recibió él de su papá Abraham, tú eres bendecido sin importar dónde estés.

Isaac destapa un pozo y al hacerlo, se desata una gran guerra. Y es que al tú prosperar en el mismo lugar en el que otro ya ha fracasado, se desatan envidias y ataques en tu contra. Luego, Isaac abre el segundo pozo y se desata una segunda guerra, pero al abrir el tercer pozo salen aguas vivas y le llama a este pozo Rehobot, que significa lugares espaciosos, libertad, espacios libres.

Déjame decirte que tú has llegado a Rehobot, a los lugares amplios y si en tu vida hay un Sitna y un Esek, tranquilo: Todo hace parte del proceso de Dios. Cada vez que tú encuentras una bendición, cada vez que abres un pozo, la gente quiere taparlos pero imita a Isaac, quien fue muy humilde y lo que hizo fue simplemente apartarse y así prosperó.

Este es el proceso de Dios: Esek, Sitna y Rehobot. No sé en qué etapa de este proceso estés, pero Dios te va a prosperar. Cada vez que hay una batalla con las tinieblas, circunstancias adversas o personas que se dejan usar por Satanás en tu vida, es porque hay un pozo de bendición detrás esperándote

En Juan 4 vemos a Jesús siendo una fuente de agua viva para el enfermo, el pecador y el más necesitado, y los fariseos, como estaban muertos espiritualmente, comenzaron a criticarle y se levantaron para molestar a Jesús, calumniándolo y juzgándolo, pero el pueblo empezó a librar batallas. Por eso cuando tú abres un pozo tienes que perseverar y prevalecer, porque siempre que se abre un pozo hay contiendas. La batalla hay que darla; no hay hombre de Dios que no pase por este proceso.

Estaba leyendo la historia de Girolamo Savonarola, quien fue un religioso dominico, predicador italiano, confesor del gobernador de Florencia, Lorenzo de Médici, organizador de las célebres hogueras de las vanidades donde los florentinos estaban invitados a arrojar sus objetos de lujo y sus cosméticos, además de libros que consideraba licenciosos.

Este hombre predicó contra el lujo, el lucro, la depravación de los poderosos y la corrupción de la Iglesia católica, contra la búsqueda de la gloria y contra la sodomía, sospechando que estaba en toda la sociedad de Florencia, donde él vivió. Predijo que un nuevo rey Ciro atravesaría el país para poner orden en las costumbres de los sacerdotes y del pueblo y la entrada del ejército francés de Carlos VIII, en 1494, en la Toscana confirmó su profecía.

Sus críticas violentas contra la familia que gobernaba Florencia en esos años, los Médici, acusándoles de corruptos, contribuyeron a la expulsión del gobernador Piero de Médici por los florentinos en 1495. Sus ataques contra el papa Alejandro VI le valieron, primeramente, la excomunión y la prisión, y más tarde, tras haber sido liberado y conducido a Roma por los grandes comerciantes florentinos, la condena a la hoguera por un tribunal de la Inquisición y la inclusión de su obra en el Índice de libros prohibidos.

Girolamo Savonarola destapó un pozo de santidad, un pozo de avivamiento y la gente se levantó en contra. Todos los líderes católicos se estaban yendo con Gerónimo, quien descubrió que sin santidad era posible seguir a Dios.

Y, ¡qué decir de John Huss! Quien comenzó a predicar la verdad y vino sobre él persecución: ¡lo quemaron vivo! ¡Qué decir de Martín Lutero:! Quien tradujo la Biblia a tantos idiomas, abrió el pozo de las reformas y fue perseguido. Lutero abrió este pozo de las reformas y nosotros estamos bebiendo de hoy de esta fuente inagotable.

Estamos viviendo de los pozos que estos hombres abrieron hace miles de años, en ese tiempo en el que todos creían que todo aquel que nacía dentro de una Iglesia era cristiano, pero Dios no tiene nietos, ¡Él tiene hijos! Por eso, todos debemos nacer de nuevo, porque lo que es nacido de la carne, carne es y lo que es nacido del espíritu, espíritu es (Juan 3:6).

Y esa gente que se levantó a anunciar así la verdad, fue perseguida pero gracias a ellos que levantaron su voz, hoy podemos hacer al final de cada servicio un llamado de salvación, pero pagaron un precio.

El bautismo del Espíritu Santo también estuvo apagado en una época y se reavivó en la calle de Azuza en Los Ángeles, California, cuando el fuego del Espíritu Santo cayó sobre William Seymour, quien se metía debajo de una caja y era lleno de fuego de Dios, tanto que la casa en la que se reunían se llenaba de humo a tal nivel que los bomberos venían a socorrer a la gente, pensando que había incendios. Sin embargo, este siervo de Dios fue perseguido y muy atacado por la prensa.

¡Qué decir de Kenneth Hagin! Quien fue muy criticado, tildándole de predicar de la súper fe y la súper gracia, pero abrió un gran pozo de sanidad sobrenatural. ¡Qué decir de Gordon Lindsay, un gran predicador de sanidad! De Oral Roberts, quien desató un gran avivamiento evangelístico.

¡Qué decir de Katherine Kuhlman! Una predicadora y evangelista tan ungida y llena del poder del Espíritu Santo. En Latinoamérica en los años 70 no había predicadores que hablaran de sanidad y en los 90 vino un mover de sanidad en toda esta región del continente americano. Y hoy seguimos bebiendo ese pozo de sanidad en las Iglesias alrededor del mundo.

Quizás a nosotros también nos van a perseguir por anunciar la verdad y nos llamarán locos por vivir para Cristo, pero yo prefiero ser un loco santo, que un loco y estar pecando.

La última batalla que nos va a tocar pelear es la que hemos peleado todos y es la Batalla contra la siembra. Este es un pozo que trae pelea, pero poco a poco vemos la Palabra de Dios hacerse realidad: “Las puertas del Hades no prevalecerán en contra de la Iglesia” (Mateo 16:18).

La gente lo que quiere es que tú no seas prosperado, por eso no quieren que siembres en la Iglesia. Pero Pablo nos enseñó en 2 Corintios 9:5 “Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra”.

2 Corintios 8:9 (RVR)
“Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”.

Jesús no fue pobre, Él se hizo pobre. Cuando tú rechazas la riqueza que te dio Jesús, estás rechazando la obra redentora en la Cruz. Si a Jesús le costó tanto que yo fuera no solamente salvo y sano, sino rico, entonces yo lo dejaré que me bendiga todo lo que quiera.

3 Juan 1:2 (RVR)
“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”.

Proverbios 10:22 (RVR)
“La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella”.

Proverbios 11: 24,28 (RVR)
“Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El que confía en sus riquezas caerá; mas los justos reverdecerán como ramas”.

Antes había un velo de la pobreza en nuestros, pero hemos entendido que nuestro sitio en Cristo Jesús es en lugares de libertad y para allá vamos. Una ofrenda te dará tanto poder como una oración y una semilla moverá montañas como lo hace la fe. Hay tres herramientas poderosas para el cristiano: La oración, el ayuno y la ofrenda. ¡Hay promesas para los justos!

Pero, ¿cómo puedes pelear y ganar esta Batalla de la Siembra?

1. Pide

Isaías 65:24 (RVR)
“Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído”.

Dios te va a responder antes de que tú lo pienses. Juan dice que la razón por la que no tenemos es porque no pedimos (Santiago 4:3); hay que saber pedir. Pide todo lo que quieres, porque todo aquel que pide recibe, ¡pero pide con fe, no dudando nada! Porque las oraciones tiene que ser con fe y tú comienzas a batallar con la espada del Espíritu en tu mano.

2. Pelea
2 Samuel 23:9-10 (RVR)
“Después de éste, Eleazar hijo de Dodo, ahohíta, uno de los tres valientes que estaban con David cuando desafiaron a los filisteos que se habían reunido allí para la batalla, y se habían alejado los hombres de Israel. 10Este se levantó e hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó, y quedó pegada su mano a la espada. Aquel día Jehová dio una gran victoria, y se volvió el pueblo en pos de él tan sólo para recoger el botín”.

Todo el que quiere vencer para destapar un pozo para sí y su generación tiene que ser como Eleazar: Pelear hasta tal punto que la espada quede adherida a su mano. Y hoy tenemos como espada la bendita Palabra de Dios, la espada del Espíritu. Así que tú hoy empuña la espada del Espíritu en tu mano hasta que se quede adherida a ti, a tu corazón, a tu mente, a tu vida entera y ¡pelea!

Eleazar tuvo lo que a muchos le hace falta, su nombre significa “Dios es mi Salvador”. Todos los pozos de bendición están en la Palabra de Dios y cuando los abras tienes que decir: “Yo de aquí no me muevo, el que se va a tener que mover es el diablo. Yo aquí conquisto porque conquisto”. Mi oración hoy es que el espíritu de Eleazar repose sobre ustedes y que no se rindan hasta recibir la bendición.

¡La unción de Eleazar viene! Aunque todo el mundo corra, tú te quedarás con la espada: ¡Encuentra la promesa y no la sueltes!

3. Persevera
Isaac no se rindió; esto no es para cobardes, ¡esto es para valientes! Un héroe no lo es por su valentía, sino por su perseverancia. ¡Persevera! Porque el que gana la guerra es el que puede resistir un minuto más.

Pide tu promesa, pelea y persevera. No permitas que se le eche tierra a ningún pozo de bendición que tú hayas destapado, antes pelea para que por generaciones tus descendientes vivan de esa bendición que encontraste. Siempre ha habido una guerra entre la Iglesia y el infierno, peor lo mejor de esta historia es que la Iglesia siempre gana… ¡somos imbatibles! Decide que aunque todos corran, tú no correrás, así trastornaremos el mundo y acabaremos con el infierno.

Pide tu bendición, pelea y persevera,… ¡no dejes apagar el pozo que destapaste! No dejes de orar, no dejes de ayunar y empuña la espada, ¡no la sueltes! No dejes cerrar el pozo porque nos dirigimos hacia lugares amplios y espaciosos. En el nombre de Jesús, ¡Amén!

Viernes, Agosto 18, 2017

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