Jesús Nuestro Mayor Jubileo

Pastor Miguel Arrázola

Nosotros somos la Jerusalén espiritual. Todo el que ama a la Iglesia y por supuesto a Jerusalén, será prosperado. Este es el peor momento para retirarte de la Iglesia, este es un tiempo que no volverá. Así que engánchate en este tiempo en el que la trompeta suena y nos alerta estar firmes, permanecer, no desmayar y seguir sirviéndole al Señor, pues seremos reivindicados, redimidos y nuestras perdidas serán revertidas, y ¡este año no termina mal!

Levíticos 25:8-13 (RVR)
“Y contarás siete semanas de años, siete veces siete años, de modo que los días de las siete semanas de años vendrán a serte cuarenta y nueve años. 9Entonces harás tocar fuertemente la trompeta en el mes séptimo a los diez días del mes; el día de la expiación haréis tocar la trompeta por toda vuestra tierra.

10 Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a su familia. 11El año cincuenta os será jubileo; no sembraréis, ni segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus viñedos, 12 porque es jubileo; santo será a vosotros; el producto de la tierra comeréis. 13En este año de jubileo volveréis cada uno a vuestra posesión”.

Esta semana el Presidente Trump declaró a Jerusalén como capital de Israel. Todo esto acelera la segunda venida del Señor Jesús y la construcción del tercer templo hecho por los judíos, donde lastimosamente el anticristo predicará de la famosa paz que el mundo quiere dar, pero que no es la que Dios nos promete. Pero este es un año de Jubileo para el cristiano.

Jerusalén es la ciudad donde vivió Jesús, donde se desarrolló Su ministerio terrenal. Además fue la ciudad donde Jesús fue crucificado, sepultado y donde resucitó. Fue también el lugar donde Jesús se le mostró por 40 días a diferentes personas y fue la ciudad donde Abraham ofreció a Isaac en el monte Moriah.

Isaías 62:1 (RVR)
“Por amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación se encienda como una antorcha”.

Salmo 122:6-9 (RVR)
“Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman. 7Sea la paz dentro de tus muros, y el descanso dentro de tus palacios. 8Por amor de mis hermanos y mis compañeros diré yo: La paz sea contigo. 9Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios
Buscaré tu bien”.

Es un deber bíblico buscar el bienestar de Israel, que es el paralelo bíblico de la Iglesia. Israel comienza a desaparecer en el año 70 después de Cristo. Jesús dijo “no quedará piedra sobre piedra” (Mateo 24:2), y en el año 70 vino Tito, un general enviado por el emperador Vespasiano, que acabó con la ciudad y destruyó el Templo. Ahí empezó el desastre de Israel.

Israel nunca ha sido Palestina, Palestina simplemente fue un nombre que le colocó Gran Bretaña a esa población. Jerusalén es la única ciudad en el mundo que mantiene por más de 300 años su mismo lenguaje, religión y el mismo Dios. Quien hizo capital de Israel a Jerusalén fue el rey David hace 300 años, de hecho a Jerusalén se le dice “La nación del Rey David” porque ahí él gobernó.

Era un momento terrible, derrumbaron a Jerusalén, había caos, división y hambre, y las fuerzas romanas entraron y rompieron los muros, y el Templo fue incendiado. Jerusalén cayó, hubo incontables muertos entre sus habitantes y cientos de miles de personas fueron esclavizadas.

Esto lo había profetizado Jesús, que Jerusalén iba a ser destruida y su pueblo iba a ser llevado a las naciones, vagando, en opresión, mientras su tierra se quedaría estéril. El pueblo judío desde el año 70 después de Cristo fue dispersado por todo el mundo.
Siglos después estaría en manos de los bizantinos, quienes llegaron y tomaron posesión de los romanos. El imperio romano cayó, los bizantinos fueron conquistados por el ejército de los árabes, porque estos reclamaban la tierra de Israel para Mahoma y Alá.

Después se dieron las famosas cruzadas y en el siglo XV, llegaron los musulmanes. Luego, aparecen los turcos otomanos que gobernaron hasta el siglo XX. Antes de acabarse el siglo XIX algo sucedió, hubo un avivamiento en las Iglesias Cristianas y uno de esos frutos fue el renacimiento del amor por la nación de Israel y el pueblo judío.

Un ejemplo de ese amor fue la oración de un muchacho inglés, quien dijo: “Oh Señor, que no nos olvidemos de tu pueblo de antaño Israel. Apresura el día en que Israel será de nuevo tu pueblo y será restaurada a su favor y a su tierra”. La oración de este joven se cumplió y el imperio otomano fue derribado por los británicos; aquel joven que hizo esa oración fue Edmund Allenby, quien dirigía las fuerzas británicas.

Los otomanos no ofrecieron ninguna batalla porque el ejército inglés era muy poderoso. Desde el año 70, por primera vez en dos mil años, la tierra estaba en manos de una potencia que tenía simpatía por el pueblo judío. Por primera vez desde que el pueblo romano llevó al pueblo judío al exilio, un evento tan importante hizo que la nación de Israel fuera de nuevo de los judíos.

El jubileo trae la restauración de tierras al desposeído, no podía haber uno mayor para el pueblo judío que volver a su tierra. El jubileo tiene lugar cada 49 años, cada siete ciclos de siete años; es un año de restauración.

En 1917 ocurre el primer acto oficial de regreso a la tierra del pueblo judío, de regreso a su posición. En este año, un mes antes de la victoria el gobierno británico, Allenby hizo la declaración Balfour y se convirtió en el dirigente de la batalla que le devolvió la victoria a los judíos. En este año y con esta declaración, hay jubileo para los israelitas porque contempla esto: La restauración de la tierra al desposeído.

Después de esto, los judíos fueron dispersados una vez más y se dio la primera Guerra Mundial. En 1945 se desata la Segunda Guerra Mundial hasta el año 48 con Hitler a la cabeza, quien promulgaba la paz en esa época, tal como sucede ahora.

En 1941, la religión de la paz a través del Holocausto mató a seis millones de judíos y ellos otra vez vuelven a ser dispersados por todo el mundo. El 14 de mayo de 1948, la ONU decide darles de nuevo la tierra de Palestina a los judíos pero Colombia, Cuba, Chile y Argentina se abstuvieron de votar a favor de ellos.

Como consecuencia, en ese mismo año Cuba y Chile caen en comunismo con Perón y Allende, y se da el Bogotazo en nuestro país. Esto nos demuestra que quien maldice a Israel, se maldice a sí mismo y quien la bendice, se bendice (Isaías 67).

En una declaración nueva, se le devuelve la nación de Palestina al pueblo de Israel. El 5 de junio de 1967, Israel lanzó la operación foco a bases aéreas egipcias y empezó la Guerra de los Seis Días, tiempo en el que intentan sacarlos de nuevo de su territorio pero no lo lograron.

¿Qué armamento puede tener una nación que tiene 15 años de existencia? ¡Ninguno! Se cumplió la palabra del Profeta que dice: más son los que pelean por nosotros (2Reyes 6:16). La guerra permitió que los judíos se extendieran y se acercaron hasta el monte del Templo; fue la primera vez que los israelitas fueron vistos en Jerusalén.

Desde la calamidad del año 1970, por primera vez en dos mil años los judíos estaban completamente de vuelta cuando tocan el shofar, el sonar del Jubileo. Lo más curioso es que del año 1917 a 1967 hay 50 años y de 1967 al 2017 hay 50 años. Esto confirma que este año es de jubileo, que este año no termina mal, ¡termina bien!

Si Dios le cumplió el deseo a Israel, nos los cumplirá a nosotros también porque es el mismo pacto, es el mismo Señor, es la misma fe. Qué curioso que en este último tiempo proclamamos santificación y además, le estamos construyendo un Templo al Señor.

Jubileo significa liberación, redención. Tu nombre será restaurado, Dios restaurará tu familia, Él te va a redimir por todo el mal que te han hecho y este año no termina mal. Dios seguirá restaurando familias, cuerpos, finanzas, salvaciones. La Biblia dice que en el año de jubileo cada quien ha de regresar a su posición.

Salmos 65:11 (TLA)
“Llega el año a su fin y está lleno de bendiciones; por dondequiera que pasas
dejas gran abundancia”.

Cuando el año se acerca a su fin, Dios lo llena de bendición, ¡Él derrama bendiciones! Diciembre es el mes de la gran abundancia. Este es el año de reivindicación.

El año del jubileo significa el tiempo en el que todo el que haya tomado algo que no le pertenecía, deberá devolverlo. Todo te será devuelto y Proverbios 6:31 dice que todo lo que el enemigo te quita, te será devuelto 7 veces. Insiste en oración para que esto te suceda antes de que acabe este año y declara “Todo lo que me han robado, me será devuelto”.

En el año de jubileo la gente regresaba a sus hogares ancestrales y en este año tu familia llegará a los pies del Señor. Nadie en esta congregación ha dado ni dará a luz para maldición, porque si tú crees en el Señor Jesucristo, tú y tu casa le servirán al Señor (Josué 24:15). Tienes que guerrear, pelear y militar por estas profecías.

El año de jubileo significa “el toque de trompeta”; este año recibimos alerta de vivir en santidad y en integridad. Dios me dice que te diga que así como en el 1917, 1967 y en el 2017, Él revirtió esas pérdidas terribles en su Iglesia, tus pérdidas serán revertidas, redimidas y restauradas, en el nombre poderoso de Jesús.

Salmos 122:6 (RVR)
“Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman”.

Nosotros somos la Jerusalén espiritual. Todo el que ama a la Iglesia y por supuesto a Jerusalén, será prosperado. Este es el peor momento para retirarte de la Iglesia, este es un tiempo que no volverá. Así que engánchate en este tiempo en el que la trompeta suena y nos alerta estar firmes, permanecer, no desmayar y seguir sirviéndole al Señor, pues seremos reivindicados, redimidos y nuestras perdidas serán revertidas, y ¡este año no termina mal!

Viernes, Diciembre 8, 2017

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