Cielos Abiertos

Pastor Miguel Arrázola

Dios te va a bendecir sin una fuente; quizás has sido atacado, ¡pero no has sido vencido! Cada vez que salgas de adorar al Señor, Él va a enviar una bendición que ni siquiera buscaste ni perseguiste. Se viene un tiempo de las ventanas de los cielos abiertas; si lo crees, has lo que hizo el Etíope: Sin saber que iba a ser bendecido, honró a Dios y le adoró. Viene el tiempo de la paga y de la recompensa, el tiempo de los que sirven y los que aun sufriendo se han mantenido.

Juan 1:43-51 (RVR) “El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. 44Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. 45Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. 46Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.

47Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. 48Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. 49Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.

50Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás. 51Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre”.

Todos llegamos un punto en nuestra vida en el que estamos al límite, al tope en nuestra área física, emocional, financiera, laboral y/o conyugal. En este tipo de circunstancias lo peor que puedes hacer es decir “Ya no puedo más”, “Hasta aquí llegué”, “Para que más”.

Otros dicen “Esto no va a cambiar”, pero las Escrituras dicen que cuando tú honras a Dios y le crees, aun hasta las palabras más sencillas de Dios, los cielos se te abrirán. De hecho, Malaquías habla que Dios derramará bendición hasta que sobreabunde.

Quizás tú llegaste a un tope o a tu límite en algún área de tu vida, pero Dios nunca te deja solo. Cuando tus habilidades, tus finanzas, tus conexiones, tus estudios llegan a su tope es cuando Dios entra en escena y te dice “Tú no estás solo, voy a abrir las ventanas de los cielos a tu favor”.

Tú tienes algo que la gente del mundo no tiene: La posibilidad de tener abiertos los cielos a tu favor. Y cuando Dios abra los cielos no importa quién seas o en qué condición te encuentras porque cuando Él lo hace, derrama bendición que nadie puede ni podrá aguantarla, porque sobreabunda y no hay más lugares donde almacenarla.

Tú como discípulo, como creyente, le llevas ventaja a los que no lo son. Solo es cuestión de que se abran las ventanas de los cielos para que las cosas cambien. Los cielos se abren no dependiendo de quién tú eres; si Dios halla honra y fidelidad en ti, no hay nada que el cielo no te pueda dar. ¡Los cielos se le abren al generoso!

Si tú piensas que vives en desventaja, terminarás viviendo en desventaja. ¡Piensa diferente! Tienes que confesar “Estoy bajo las constantes ventanas de los cielos abiertas sobre mi vida”. Tienes la mejor conexión del mundo… ¡Dios, el que te abre las ventanas de los cielos!

Malaquías 3:10 (NTV)
“Traigan todos los diezmos al depósito del templo, para que haya suficiente comida en mi casa. Si lo hacen —dice el Señor de los Ejércitos Celestiales—, les abriré las ventanas de los cielos. ¡Derramaré una bendición tan grande que no tendrán suficiente espacio para guardarla! ¡Inténtenlo! ¡Pónganme a prueba!”.

Es decir, que si tú has vivido con los espacios llenos, es no es nada comparado con lo que Dios hará. ¡Ni te imaginas lo que Él tiene preparado! Por eso te he enseñado “Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas” (Isaías 54:2-3).

El cambio viene en nuestra mente; a Dios no le gusta llenar, a Él le gusta saturar. Cuando las ventanas de los cielos se te abren, vas a tener tantas oportunidades que vas a tener que escoger. ¡Vas a tener tantas que vas a tener que orar por cuál de todas tomas! Se acabaron los días en los que el diablo te confundía con malas cosas. Ahora Dios va a poner delante de ti las mejores oportunidades.

Los cielos y las ventanas se mencionan por primera vez con el Diluvio Universal, con Noé (Génesis 8:6). Cuando se abren las ventanas de los cielos no va a haber bendiciones livianas, ¡lo que se viene es un diluvio! Habrá tanta bendición que no podrás explicarlo ni contenerlo. Cuando Dios llueve sanidad, ¡el cáncer se ahoga! ¡Un diluvio viene!

Viene un aumento generalizado de repente; la recompensa a los que sirven, honran, dan a Dios viene, será el semestre de la sobreabundancia. De repente todo se solucionará porque las ventanas de los cielos estarán abiertas. Cuando tienes las ventanas de los cielos abiertas tú no tienes que buscar las oportunidades, porque éstas llegarán a ti. Así que has tu parte, cambia tu queja, tu duda por acción de gracias y alabanza. No olvides que la alabanza abre los cielos.

2 Crónicas 20:17 (RVR)
“No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, porque Jehová estará con vosotros”.

En este semestre no tendrás que pelear con tus enemigos como en el anterior, porque será el tiempo en el que el Señor te pedirá estar quieto mientras Él te defiende.

Éxodo 14:13 (RVR)
“Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis”.

Nunca más volverás a ver los problemas que tanto te han aquejado. Todo será mejor y las bendiciones serán más prontas de lo que tú piensas. Lo que debes hacer es impedir que el diablo y la gente te convenza de lo contrario; no dejes que te saquen de tu lugar de bendición.

Malaquías 3:11 (RVR)
“Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos”.

Dios va a reprender a lo que devora la salud, las familias, las oportunidades, las finanzas. No vivas con temor, ¡tienes un Protector! Las oportunidades que se vienen son impresionantes. Te puedo asegurar que son muchas las veces en las que Dios ha reprendido al devorador por ti y tú ni siquiera lo has percibido.

Te garantizo que a causa de tu fidelidad Dios te ha evitado enfermedades muchas veces. La razón por la cual tú estas vivo es porque Dios reprende al devorador por ti, el problema es que tú no lo ves. Él te liberó de tantas noticias malas que le ha llegado a gente a tu alrededor y a ti no llegaron. Él te liberó a ti y a tu familia de muertes, accidentes, de entrar a una clínica y quedar desahuciados.

Dios es más fiel de lo que tú piensas, porque Él reprende al devorador por ti y trabaja a favor de los que te temen. Por eso debes darle gracias a Dios de que muchas de las cosas malas que oyes, no te han pasado a ti. Es bueno alabar al Señor por los favores recibidos, pero es mucho mejor agradecerle por aquello malo que nunca vino. Quizás tú no ves, pero Dios detrás de escena está reprendiendo al devorador por ti.

Génesis 1:1-3 (RVR)
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz”.

Solo hasta el verso 14 de Génesis 1 fue cuando el sol y la luna fueron creados. Con esto Dios nos quiere decir que Dios no necesita de una fuente para que haya luz, Él solo necesita hablar. Dios no necesitó al sol para que hubiese luz, porque Él mismo lo es. Dios no necesita nada para bendecirte, Él lo puede hacer sin tener que usar una fuente. Él te puede promocionar y ascender sin palancas ni sobornos. Dios no depende de una fuente para bendecirte.

Cuando el ángel se le apareció a María le dijo “te voy a dar un hijo sin un hombre”; Dios no necesita una fuente, Él lo puede hacer todo sin sol y sin el hombre porque Él es Dios. Otro ejemplo lo vemos cuando Dios sacó agua de la roca, algo seco y duro. Así que no busques quién te va a bendecir, porque el mismo que era luz antes de que existiera el sol es capaz de sanarte sin tratamientos, de ascenderte sin palancas.

A Dios no lo limita tu limitación, ¡Él es Dios! Él es luz sin sol, Él es sanidad sin doctor, Él es vida sin que haya pulmones ni corazón, Él te puede hacer rico sin banco. Lo que Dios puede hacer por ti lo puede hacer sin banco, sin tratamientos, sin contacto, porque ¡Él es Dios! Cuando Dios necesita la luz, Él no tiene que llamar al sol, ¡Él solo habla! Dios te bendice sin una fuente.

Otro ejemplo es Rut, a quien le dejaban manojos de vino a propósito, no necesitó de nadie. Lo que Dios tiene preparado para ti con las ventanas de los cielos abiertas es tan grande que solo lo puede hacer Dios.

Hechos 8:26-38 (RVR)
“Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. 27Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar,28 volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías.

29Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. 30Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? 31Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. 32El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca.

33En su humillación no se le hizo justicia; mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. 34Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? 35Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.

36Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 37Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 38Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó”.

Vienen tiempos en los que vendrán Felipes en busca de ti, así van a ser las bendiciones para ti. No vas a tener que buscarlas, éstas llegarán doquiera que estés… ¡te van a alcanzar! Yo creo que cuando tú honras a Dios, le sirves, das tus diezmos y ofrendas, Él hará que gente buena te busque. Declara: “Yo soy un imán de las bendiciones de Dios”. Quizás no te has dado cuenta pero hay un Felipe que te está buscando para bendecirte.

Lucas 6:38 (RVR)
“Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir”.

Esto pasa cuando tú das a Dios tu tiempo, tu dinero, tu esfuerzo. Es por eso que no te debes apartar de la Iglesia jamás y menos en este tiempo.

Otra cosa de la historia de Felipe y el Etíope es que Felipe venía de adorar a Dios, el Señor lo impactó y Felipe se pone a leer las Escrituras en su carruaje. Esto nos enseña que cada vez que vienes a un culto a orar, van a ver bendiciones esperándote al salir. Cuando tú honras a Dios con tu dar, tus fuerzas y tus tiempos, hay alguien a quien Dios va a mandar a interrumpir su rutina para ir a ti, a bendecirte.

¿Quién abandona un avivamiento para ir a un desierto? ¡Felipe lo hizo! Así que aunque estés en un desierto en alguna de las áreas de tu vida, el Señor va a enviar a ti un Felipe que te bendiga. La obediencia a Dios hace que el devorador sea reprendido. Tú no tienes que pasar la vida esperando que el hombre te bendiga. Necesitas buscar a Dios, que es quién envía la bendición.

1 Reyes 18:40-41 (RVR)
“Entonces Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal, para que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llevó Elías al arroyo de Cisón, y allí los degolló”.

Cuando tú estás en enfermedad, tienes que oír palabra de sanidad. Cuando estás en pobreza, tienes que oír palabras de sobreabundancia. Cuando estás en división familiar, tienes que oír palabras de restauración familiar. Cuando estás en adicciones, tienes que oír palabras de libertad.

Elías corrió más que un caballo de carrera, dice la Biblia. Es decir, cuando vienen cielos abiertos hacemos cosas imposibles de hacer en tus fuerzas. No solo se acabará la sequía de años, sino que vas a sobrepasar lo que el enemigo te ha querido interponer, vas a llegar más rápido, vas a ser impulsado por Dios años adelante y te vas a pasar a todo aquello que te ha estado obstaculizando. Señores: Cuando hay cielos abiertos, de que llegas primero… ¡llegas primero!

Dios te va a bendecir sin una fuente; quizás has sido atacado, ¡pero no has sido vencido! Cada vez que salgas de adorar al Señor, Él va a enviar una bendición que ni siquiera buscaste ni perseguiste. Se viene un tiempo de las ventanas de los cielos abiertas; si lo crees, has lo que hizo el Etíope: Sin saber que iba a ser bendecido, honró a Dios y le adoró. Viene el tiempo de la paga y de la recompensa, el tiempo de los que sirven y los que aun sufriendo se han mantenido.

Viernes, Agosto 25, 2017

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