La Cena De La Victoria

P. Miguel E. Arrázola

Cada vez que en la Biblia se hablaba de “cena”, se refería a un antes y un después, se hablaba de una victoria, de familia. Un ejemplo de esto es Zaqueo, a quien Jesús le dice que quiere ir a comer a su casa y entonces, llega salvación a su vida y a la de su familia.

Lucas 19:1-10 (TLA)
“Jesús entró en Jericó. 2Allí vivía Zaqueo, un hombre muy rico que era jefe de los cobradores de impuestos. 3Zaqueo salió a la calle para conocer a Jesús, pero no podía verlo, pues era muy bajito y había mucha gente delante de él. 4Entonces corrió a un lugar por donde Jesús tenía que pasar y, para poder verlo, se subió a un árbol de higos.

5Cuando Jesús pasó por allí, miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, bájate ahora mismo, porque quiero hospedarme en tu casa.» 6Zaqueo bajó enseguida, y con mucha alegría recibió en su casa a Jesús. 7Cuando la gente vio lo que había pasado, empezó a criticar a Jesús y a decir: «¿Cómo se le ocurre ir a la casa de ese hombre tan malo?

8Después de la comida, Zaqueo se levantó y le dijo a Jesús: —Señor, voy a dar a los pobres la mitad de todo lo que tengo. Y si he robado algo, devolveré cuatro veces esa cantidad. 9 Jesús le respondió: —Desde hoy, tú y tu familia son salvos, pues eres un verdadero descendiente de Abraham. 10Yo, el Hijo del hombre, he venido para buscar y salvar a los que viven alejados de Dios”.

La palabra para Zaqueo después de esta cena es “La salvación va a llegar a tu casa”. Vamos a ver que en cada ejemplo que les doy cómo la Cena enmarca el inicio de una nueva temporada para aquel que participaba en esta.

Otro ejemplo es David; hubo una cena preparada porque venía el profeta Samuel a ungir al próximo rey. Llega David, es ungido como rey, a pesar de que era el menos capacitado para serlo y por eso, después de sucederle esto, él escribe lo que leemos en el Salmo 23:5 “aderezas mesas delante de mí en presencia de mis angustiadores”.

Si Jesús reinó por encima de la muerte, la pobreza y la enfermedad, entonces tú vas a reinar sobre todo lo que se te venga en contra de que vivas la voluntad de Dios para tu vida. Tú te encontraste con Jesús y ahora tu nombre es Hijo de Dios, Hijo del Rey de reyes y el Señor de señores.

Levíticos 25:1-6, 19 (RVR)
“Jehová habló a Moisés en el monte de Sinaí, diciendo: 2Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, la tierra guardará reposo para Jehová. 3Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos.

4Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña. 5Lo que de suyo naciere en tu tierra segada, no lo segarás, y las uvas de tu viñedo no vendimiarás; año de reposo será para la tierra. 6Mas el descanso de la tierra te dará para comer a ti, a tu siervo, a tu sierva, a tu criado, y a tu extranjero que morare contigo;…”.

El libro de Levíticos nos muestra que el pueblo de Israel pecaba contra Dios y luego, cuando alguien venía contra ellos a derrotarlos Dios venía a salvarlos, a pesar de sus pecados.

Cuando Dios le da la promesa al pueblo de Israel en Levíticos 2:26 "comerán hasta saciarse" hablaba de que después de un tiempo de arduo trabajo, en el séptimo año recogeríamos el fruto de nuestro trabajo. Era un tiempo donde se descansaría y se disfrutaría en familia; otra vez con una cena, el Señor nos está diciendo “Yo voy a trabajar por ustedes, porque es tiempo de que todos vean mi mano obrar a su favor”.

Esta palabra "comerán hasta saciarse" es para nosotros, porque este es nuestro séptimo año; el año 2017, donde vamos a cosechar aunque la tierra esté en reposo porque Dios trabajará por nosotros. Este va a ser un año para disfrutar a plenitud de todo lo que el Señor tiene preparado para nuestras vidas. Es el año del Sí para todas tus bendiciones, ¡viene sobreabundancia!

Cuando en el mundo todo esté mal, la Iglesia siempre va a vivir en victoria porque nosotros estamos bajo el marco de la sangre de Jesús. El mundo puede estar viviendo tiempos oscuros y estar en crisis, pero la Iglesia está en Cristo y mientras estemos en Él, viviremos en victoria.

Apocalipsis 3:20 (RVR)
"He aquí yo toco la puerta. Si alguno oye mi voz y abre la puerta. Entraré y cenaré con él y el conmigo".

Toda cena tiene un significado. Así mismo con el pueblo de Israel en momentos específicos y cruciales de su historia. Vino la celebración de la Pascua: Era en familia. Había que matar a un cordero y la sangre de ese Cordero se utilizaría para salvar la casa del espíritu de la muerte.

Luego vino la última cena, era el Cordero Inmolado dándonos a entender lo que pasaría y que por Su sangre tendríamos acceso a Su Presencia, estando en la tierra. Una vez teniendo acceso por Su sangre, vienen las Bodas del Cordero.

Es decir que la Pascua significa el comienzo de la libertad, la Última Cena simboliza el comienzo de la redención y las Bodas del Cordero representan el comienzo de nuestra eternidad.

Las cenas dan comienzo a un nuevo tiempo y hoy que estamos a punto de celebrar la Cena del Señor, quiero recordarte que hoy es nuevo amanecer. Por Él todo es nuevo: tu salud, tus finanzas, ¡todo! Lo que para unos era el camino de la muerte, para nosotros la Santa Cena es el camino hacia nuestra vida victoriosa en Cristo.

La Cena es sinónimo de celebración, alegría, gozo. Para nosotros la Cena del Señor es un motivo de gozo, porque Él viene pronto. Cuando las personas recordaban la cena que tuvieron, pensaron en una cosa. Por ejemplo, Zaqueo recordó la salvación; David en esa cena, recordó el comienzo de su reinado.

En la Pascua, el pueblo de Israel recordó el comienzo de su libertad. Pero nosotros al ver o al escuchar de la Santa Cena o la Cena del Señor, no recordamos que somos salvos o que reinamos con cristo, o que somos libres. Dios no nos pone a escoger entre sus bendiciones. Él nos dice: “Elíjanme a mí y lo tendrán todo”. La Cena del Señor no nos recuerda solo uno de los beneficios que en Cristo tenemos, nos recuerda nuestra redención completa.

Lo que para unos era una sola cosa (o redención, o libertad, o sanidad, o libertad, o salvación o prosperidad), a nosotros participar de esta Cena no es una o la otra, sino todas. Cuando veo esta Cena, no recuerdo solo una de las cosas que Jesús hizo por mí, ¡no! Recuerdo todos los beneficios que Él trajo a mi vida cuando lo recibí como mi Señor y Salvador.

Cuando recibimos esta Cena, recordamos que estamos basados en un pacto con mayores y mejores promesas. No con un cordero o un macho cabrío, sino con el Cordero Inmolado. El Cordero debía ser ofrecido y la sangre tenía que ser derramada por nuestros pecados. Con Jesús, el cordero fue ofrecido y Su sangre fue el sello del nuevo pacto.

Cuando Jesús exhaló, cuando tuvo su último aliento, el velo fue roto y ahora podemos entrar a la Presencia de Dios. Ese acceso por Su gracia, es el que nos da vida eterna. La muerte de Jesús trajo vida, por eso en nuestra vida no debe haber nada muerto.

La Cena del Señor fortalece nuestra fe, porque es una representación visible de la muerte de Cristo por nuestros pecados. Nosotros no vimos el sacrificio de Jesús, pero al ver esta Cena recordamos Su muerte y resurrección, y la esperanza gloriosa de Su regreso.

¿Cómo debemos tomar la Cena del Señor?
1 Corintios 11: 17- 27 (RVR)
“17Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor. 18Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. 19Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.

20Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor. 21Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga. 22Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.

23Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; 24y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. 25Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.

26Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. 27De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor”.

1. No puede haber peleas entre nosotros (Versículos 18-19)

2. Ser Reverentes (Versículos 21-22)

Cuando se celebraba la Cena del Señor en la Iglesia Primitiva, ésta incluía una fiesta o una cena de compañerismo, seguida por la celebración de la Comunión. Pero llegó a convertirse en un tiempo de glotonería y de beber en exceso. Aunque no tenemos un banquete completo acá, debemos ser reverentes antes la presentación y recordatorio de la muerte de Jesús y Su gloriosa segunda venida.

3. No debe ser un ritual (Versículo 25)

Debemos tomar la Cena del Señor dignamente, con reverencia. No debemos tomarla por hacerlo, porque Dios nos dice en su Palabra que debemos hacerlo conscientemente.

4. Tener actitud de arrepentimiento (Versículo 17)

Siempre es bueno tener una actitud de arrepentimiento al recordar el sacrificio de Jesús en la Cruz, porque fue por Él por quien hoy podemos tener salvación, sanidad, libertad, prosperidad, redención. Siempre debes vivir con gratitud en tu corazón hacia Jesús, Aquel que entregó todo por ti en la Cruz, donde Él dio su vida por nosotros.

Domingo, Abril 23, 2017

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