iLove Life Style: Dios

Pastor Miguel Arrázola

iLove Dios

Mateo 22:37 (RV60) “Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”.

Mateo 4:10 (RV60)
“Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás”

Jesús habla a inconversos en estos versículos, son generalidades, no hay especificidades. En esta serie el primer amor del cual vamos hablar es el amor a Dios. Pero, ¿qué significa en verdad el amor? El amor no es una emoción sino una convicción, una decisión. Jesús es la expresión pura del amor.

1 Corintios 13:4-8 (RV60)
“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece…”.

El problema al no entender esto es que somos muy románticos y el romanticismo no es más que un movimiento humano por el cual el mundo vive el amor de manera tergiversada hoy en día. Nosotros al casarnos no nos enamoramos de un cuerpo sino de una persona.

Otra tergiversación del amor es la que vemos en relaciones en las que por ejemplo, una mujer permite ser agredida física, emocional y psicológicamente porque vio en sus padres que había abusos y luego, demostraciones de amor como serenatas, con los cuales todo era perdonado. Pero eso no es amor.

Otra tipo de tergiversación es la prueba de amor o sexo pre matrimonial. Esto no es amor, porque la verdadera prueba de amor la dio Jesús en la Cruz; solo Dios sabe qué es amor. Amar es un verbo incompleto a menos que haya alguien más.

Jesús a nadie le dijo que lo amaba, pero lo demostró en la Cruz. El amor es un verbo incompleto, si no está conjugado con otro verbo no sirve. Por ejemplo: “De tal manera AMÓ Dios al mundo que DIO…” (Juan 3:16). El amor nunca deja de ser, no incluye apariencia física.

Nosotros pensamos que la adoración es cantar, pero no es así. La adoración es obedecer, porque si solo fuera cantar los que no cantamos no podríamos adorar. Obedecer es adoración, por supuesto que cantar es necesario para hacerlo, pero adorar a Dios es obedecerle en todo.

¿Cómo amo realmente a Dios? Veamos qué dice Juan 21:15-17

Juan 21:15-17 (RV60)
“Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.

Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas”.

Cuando Dios te llama por nombre y apellido, ¡agárrate! Jesús nos enseña a través de este verso la manera cómo debemos amarle. Y, ¿cómo se le ama? Apacentando Sus ovejas. La única manera de demostrar que tú amas a Dios es mostrando a tus discípulos, a cuántas personas has formado.

Mi pregunta es: ¿Estás amando a Jesús? ¿O te estás inventando formas para decir que le amas? Mucha gente usa a la Iglesia, pero no la ama. Vienen a la Iglesia para ser sanados, liberados, prosperados, bendecidos e ignoran que a la Iglesia no se viene solo a recibir bendiciones, sino también para recibir instrucciones. Jesús nos mandó a hacer discípulos, no ovejas.

Mateo 28:19 (RVR)
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;…”.

En cualquier Iglesia a la que vayas no vas ser una oveja, eres un discípulo de Jesucristo.

Efesios 5:25-26 (RV60)
“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella. para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,…”.

Jesús no viene por cristianos en el rapto, Él viene por una Iglesia. La pregunta es: ¿Haces parte de Su Iglesia? No vamos a una Iglesia, ¡somos la Iglesia! Tú debes formar parte fundamental del funcionamiento de ella. Somos miembros del cuerpo de Cristo, es decir que cumplimos con una función especial en Él, en Su Iglesia. La santificación del cristiano está en la Iglesia, nadie puede servir a Dios ni amarle estando fuera de ella.

Hebreros 6: 4-11 (RV60)
“Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.

Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios. Pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada. Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así.

Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza”

Debes evitar a toda costa el salirte de la Iglesia; en Apocalipsis 3:16 el Señor dice que vomitará de su boca a los tibios, es decir, la comida que no se digiere no haya lugar en el cuerpo y por eso es vomitada. Lo mismo sucederá con aquellos que no se entregan 100% al servicio a Dios en la Iglesia: Serán vomitados del Cuerpo de Cristo.

Mateo 10:39 (RVR)
“El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará”.

Nosotros no estamos perdiendo la vida en la Iglesia, estamos salvando la vida porque no hay poder más grande que la Iglesia, el único organismo vivo que es indestructible. Por eso dice la Palabra que las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia (Mateo 16:18). Cuando este mundo sea destruido, es lo único que va a perdurar.

Cuando tú llegas a los pies del Señor y te devuelves a vivir de acuerdo a como el mundo lo hace, estás menospreciando el sacrificio de Jesús en la Cruz y la unción del Espíritu Santo. No pidas recibir bendiciones, conviértete en una persona provechosa y fructífera para tu Iglesia, y ese crecimiento provechoso va a hacer de tu vida una bendición.

Si tú no estás siendo criticado es porque no estás haciendo nada por el Reino de Dios ni estremeces las tinieblas y si siguen hablando mal de ti es porque les intimidas por tu gran obra para el Reino. No dejes de servir jamás a Dios, la Biblia dice que el que perseverare hasta el fin, éste será salvo (Mateo 24:13).

1 Juan 3:16 (RVR)

“En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos”.

El hacer discípulos es un mandato: La Gran Comisión. Lo que te va a garantizar de que te vayas con Jesús cuando Él venga por Su Iglesia es tu perseverancia. El Señor viene por miembros eficaces, activos, viene por yerba provechosa.

Lo que te da plena certeza de que te vas con Jesús es que sirves a los santos y sigues sirviéndoles aún. Si amas a Jesús, apacienta Sus ovejas; recuerda que Dios jamás olvida lo que haces por Su obra. Debemos permanecer hasta el final con Jesús. Valora tu Iglesia, tu servicio a Dios y el hacer parte de ella en todo tiempo.

Domingo, Abril 30, 2017

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