| La Fe Para Sanidad |
| Por: Pastor Miguel Arrázola |
En San Marcos 7:24-30 la Palabra de Dios nos muestra como Jesús hizo el milagro a una mujer que estaba rogándole por que echara fuera al demonio de su hija, Jesús le dijo que no estaba bien tomar el pan de los hijos para darlos a los perrillos y ella llena de humildad dijo a Jesús que también los perrillos debajo de la mesa comían de las migajas de los hijos. Así mismo en San Mateo 15:21, La Palabra de Dios nos habla de la mujer cananea que había salido de aquella región diciendo ¡Señor, Hijo de David ten misericordia de mí! mientras que Jesús guardaba silencio, esta mujer era pecadora y no procedía de los judíos, así como un día nosotros fuimos, pero hoy somos redimidos de la maldición de la ley para que en Cristo Jesús las bendiciones de Abraham nos alcancen. Los siro fenicios eran los peores pecadores practicaban brujerías, homosexualismo y muchos otras abominaciones contra Dios y esta mujer descendía de ellos, por esto Dios al escucharla guardaba silencio. Así como muchas veces guarda silencio al escucharnos a nosotros, mucha gente no se sana porque juega con Dios, por un lado vienen a la Iglesia pero por otro tienen ídolos en su casa, están pendientes de los horóscopos, del tarot o de otras cosas abominables a Dios, siendo que nuestro futuro está en las manos de aquel que creó los cielos y las estrellas. Jesús dijo el que me recibe a mí recibe al que me envío, aquí hay un principio que trae sanación. Los discípulos se acercaron a Jesús pidiendo que la despidiera por lo que gritaba tras ellos. Jesús con su actitud desarrollo en ella la fe suficiente para que ella obtuviera el milagro para su hija. Dios nunca dice que no, él espera el momento oportuno para bendecirnos. Si puedes creer demonios huirán, cadenas caerán y tendrás libertad. Esa mujer llena de humildad permitió ser llamada perrillo por el Señor, no sintió ira por ser llamada así, por el contrario acepto serlo y además le siguió la corriente al Señor contestándole que también los perrillos debajo de la mesa comían las migajas que los hijos dejaban caer. Así mismo pasó con Namán cuando leproso se acercó al profeta y éste le ordena que se bañe en el Jordán para que fuera sano. Dios humilla a los soberbios pero exalta a los humildes, cuando aparentemente vas hacia abajo realmente vas hacia arriba. Humildad es venir a la Iglesia, orar aún cuando tengas muchas otras cosas que hacer.
Nosotros los padres tenemos que vencer los pecados en Cristo para que no pasen a nuestros hijos. Jesús sanó a esa mujer por la palabra que ella dijo, Dios te hace el milagro por lo que tu palabra diga, recuerda que el milagro está en tu boca, en mi boca está el poder de la vida y la muerte, hablaré palabras de vida y no de muerte, de sanidad y no de enfermedad, de prosperidad y no de pobreza. En mi boca está el milagro. La sanidad está cerca está en tu boca y en tu corazón, recuerda si puedes creer su gloria verás, su amor sentirás, su poder obrará. Si puedes creer demonios huirán, cadenas caerán, tendrás libertad.
Jesús al verla humillada, llena de fe, le dijo: Oh mujer grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde esa hora.
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