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| ¿Qué Hacer Cuando hay Desolación? |
| Por: Pastora Ma. Paula de Arrázola |
OFRENDA (Edgardo López)
Deuteronomio 8:11-18, Dice cuídate de no olvidarte de Dios, Dios me da el poder para hacer las riquezas, Dios dice: Te saque de Egipto donde eras esclavo y te llevé al desierto donde comía por mi misericordia, Dios quería que Israel no se olvidara de Dios, así quiere el Señor que no nos olvidemos de Él, cuando estamos bien es mas fácil olvidar a Dios que cuando estamos en crisis, de pronto has pensado que has trabajado, y por eso tienes bienes, eso es olvidarse de Dios, con eso lo echaste a un lado y le estás diciendo que lo has hecho solo, olvidándosete que quien te dio las fuerzas para trabajar, quien te dio el trabajo fue Dios.
Dios en esta Palabra nos dice: Cuídate, porque tendemos a descuidarnos y cuando lo hacemos nos olvidamos de Dios, quien nos entregó a su hijo, nadie más haría eso, entregarnos lo más preciado para Él, Dios nos ama tanto que nos previene, cuídate de no olvidarte de Mi, cuando obtenemos las cosas de Dios automáticamente hay una lejanía porque las cosas nos atan, Dios constantemente nos está probando y más en el área financiera, Él en esta época nos bendice de una forma especial, es el tiempo que Dios aprovecha y nos bendice más, es el tiempo en que no debes olvidarte de Dios, el tiempo en que debes reafirmar en tu corazón que dependes única y solamente de Dios, cuando lo haces así, te va bien. El que es fiel en lo poco en lo mucho será puesto.
Donde está tu tesoro ahí está tu corazón, por eso cuídate, si amas a Dios no te olvides de Él, no desmayes en bendecir a Dios. Es fácil decir Señor yo te amo, pero el amor siempre va acompañado del dar.
Dios nos quiere dar casas y vacas, Dios nos quiere llevar siempre a mayores, crecimiento, multiplicación, Dios no adiciona el multiplica. Dice: Fructificad y multiplicaos. Hay un versículo que dice que recibiremos multiplicado al 30%, al 60% y al 100%, eres tú quien determinas que Palabra crees, así como dijo el pastor Maldonado: Lo que a otros les costó años, a nosotros nos costará meses y lo que a otros les costó meses a nosotros días y que edificaremos en efectivo. Esa palabra es para nosotros y así será.
ENSEÑANZA (Pastora María Paula de Arrazola)
Ezequiel 37:1-10, Al finalizar los años por lo regular la gente quiere hacer lo que dejo de hacer en el resto del año, tienden a tratar de resolver todos los conflictos, problemas que no resolvieron en todo el año, pero para nosotros es un mes de reflexión, de análisis, evaluamos el cumplimiento de metas, es un tiempo donde miramos hacia atrás y vemos que fue un año muy bueno para la congregación, un año en que trabajamos con esmero, logramos muchísimas cosas, logramos dos cruzadas, tres emisiones más del programa de televisión, pasamos de 5000 visitas en la pagina web semanal a 200000 visitas, debemos mirar atrás con gratitud pero tambien reconocer que algunas situaciones fueron difíciles, duras pero recordar que el Señor ha estado con nosotros y que en medio de las tribulaciones hemos salido adelante y estamos en victoria.
Pero de pronto siente que en algunas áreas de su vida está sin fruto, áreas que están secas y que no funcionan, aún cuando usted quiere que funcione.
Que hacer cuando hay áreas de desolación en su vida y que sean áreas fructíferas, en donde se sienta el río del Espíritu de Dios. Recuerdan cuando hubo el desastre de Armero, esas imágenes que vimos de Omaira, de mi mente nunca se borraron, después que esa tragedia sucedió en junio del siguiente año fui con familiares a esa región y caminamos por lo que antes fue Armero, la sensación que yo tenía era que caminaba sobre muertos y trataba de hacerlo con cuidado, era un lugar inmenso, desolado donde no había nada, había una sensación de tristeza y de angustia, no se escuchaban los gritos de las personas pero se sentían, por ahí había pasado la muerte ese era como un valle de huesos secos. Estuve parada en un valle de huesos secos allí no había ningún símbolo de vegetación ni de vida en ese lugar, los habitantes que quedaron vivos no regresaron a ese lugar por los recuerdos, estar en un lugar donde hubo muerte no es agradable, yo me quería ir de ese lugar, estar en un valle de huesos secos es feo, allí estuvo el profeta Ezequiel y Dios le dio cuatro pasos para salir de ahí o para obtener vida ahí:
Si tienes algún área en tu vida en esas condiciones y haces lo que te predicamos vas a ser bendecido, por que bendecidos son los que oyen la Palabra y la hacen, sino es solo información recibida pero no habría transformación de ella, los declaro hacedores de la Palabra de Dios:
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Cuando hay muerte en un área de tu vida, lo primero que debes hacer es reconocer el problema, aún cuando somos personas de fe que declaramos sanidad, prosperidad, con la convicción que las circunstancias van a pasar, que nos levantamos con la esperanza que la situación va a cambiar, todo lo contrario a deprimirnos, tenemos promesas selladas con La Sangre de Jesús, aún cuando las situaciones no son fáciles las promesas de Dios son si y amen, la voluntad de Dios es toda buena, toda agradable y toda perfecta, fuimos creados para vivir en esa voluntad de Dios, agradable, buena y perfecta, Dios paseó a Ezequiel por ese valle de huesos secos, y les dijo: Profetiza sobre ellos y diles: “Huesos secos, oíd Palabra de Dios”, si no te enfrentas a los problemas ellos te quitaran el gozo, la paz y la tranquilidad, debemos hablar con nuestros problemas, diciéndonos que no lo dejemos a un lado sino que lo invitemos a hablar y encararlo, reconocer el problema no es quedarse en el problema, Ezequiel reconoció el problema: Los huesos estaban secos, pero el Señor le dio la solución al problema, tu problema tiene que oír la Palabra de Dios, ahora le dices al problema: “Ahora me vas a escuchar tú a mi”. Es ahí donde tienes que tener tu argumento listo para pelear en contra del problema, la Palabra de Dios va a tomar su lugar en medio de la situación y va a empezar a controlar la situación, muchos se llenan no de la Palabra de Dios sino de lo que dijeron el tío, la tía, el cuñado, el vecino. Cuando tú alimentas el problema se hace más grande. La solución a tu problema es Oír la Palabra de Dios, la Biblia está llena de promesas tu problema no es diferente al de los demás, la diferencia es lo que hacen unos y otros con el problema, que haces, hablas con el problema o se lo cuentas a todo el mundo, pues no dile al problema que te escuche porque ya bastante le has escuchado tú, pero no vayas solo ves con la Palabra de Dios y dices La Palabra de Dios dice… te garantizo que saldrás de ese lugar con la victoria y la solución de ese problema, porque los problemas te ciegan para ver cual es la voluntad de Dios referente a lo que pasa.
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Cuando vemos desolación y angustia debemos hablar aunque no veamos resultados, eso se llama llamar lo que no es como si fuese. No puedes negar lo que un médico te diga que tienes, no tienes que convencerlo a él, tienes que convencerte tú mismo con la Palabra de Dios, usted no puede convencer a un gerente de banco de un saldo en la cuenta pero usted si puede estarlo, los quiero ubicados, que no los tilden de locos, creer por fe es llamar lo que no es como si fuera, el versículo 7 dice: Profetice como me fue mandado y hubo un ruido y un temblor, Ezequiel no se puso a quejarse por que la misma fuerza que se usa para quejarse es la que se usa para salir del problema alabando al Señor, Ezequiel profetizó como le fue mandado y mientras iba profetizando un ruido que le asustó y ahí donde fallamos muchos cuando escuchamos el ruido nos paralizamos y es donde más debemos profetizar. Tú eres sano, eres libre, eres vencedor. Ezequiel habló lo que le fue mandado no lo que sentía, los sentimientos son muy engañosos, debemos dejarnos llevar por lo que dice la Palabra de Dios.
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Debemos entender que todo es un proceso, hay un proceso para que el Señor reestableciera esos huesos y los convirtiera en un gran ejercito, a veces queremos ver todo ya, orar y salir de la oración y ver todo solucionado, nos desesperamos y empezamos a hablar mal y echamos para atrás lo que habíamos adelantado, estás luchando con tu esposo inconverso, oras, hablas y profetizas que ese hombre hasta diezmará, pero cuando abres la puerta ves a ese hombre que se vomita de la borrachera y entonces empiezas a maldecir, diciéndole que no sirve para nada, que siempre es lo mismo, que pasa con los huesos que se iban a llenar de tendones y de carne, deja de funcionar porque eres de doble ánimo, los que creen hoy y no mañana no alcanzaran ninguna cosa del Señor, ahí es donde los milagros de Dios se vuelven fracasos porque no nos mantuvimos esforzados y valientes, la gente no pierde hablándole en primera instancia al problema, sino por desesperarse cuando en un transcurso determinado de tiempo no se ven las cosas, cuando nos quejamos retrocedemos. En este caso Romanos 4:20 dice que Abrahán creyó esperanza contra esperanza y no se debilitó en la fe al contemplar su propio cuerpo que estaba como muerto, ni tampoco al ver la esterilidad de la matriz de Sara, sino que se fortaleció en fe dándole Gloria a Dios. Déle Gloria a Dios por el milagro que viene, la fe viene por el oír la Palabra de Dios, la fe se fortalece alabando a Dios, adorando a Dios, aunque no sienta nada, aunque tenga ganas de llorar, aunque tenga ganas de gritar, haga todo cantando, adorando a Dios, le aseguro que mientras lo haga y diga Señor yo se que contigo asaltaré muros, yo se que conquistaré Señor, aún cuando al abrir la puerta esté su marido borracho, manténgase en fe dándole Gloria a Dios, ayúdese fortalezca su fe dando Gloria a Dios, porque el que prometió es fiel. Aún cuando Abraham no veía nada sino que veía a Sara cada vez más vieja él no se rehusó a creer, empiece a verse testificando, mostrándole a sus líderes en su casa de vid la respuesta de su milagro, fortalézcase en su fe dando Gloria a Dios.
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Entienda que es el Espíritu quien da vida, por eso debemos ser constantemente llenos del Espíritu Santo, Dios dijo profetiza al Espíritu, profetiza hijo de hombre, di al Espíritu: “Espíritu ven de los cuatro vientos y sopla sobre estos huesos secos y vivirán” queremos las cosas en orden y vivas, por eso le damos lugar y honor al Espíritu Santo de Dios, porque es con su llenura, con la presencia de Él, que lo que se puso en orden estuviera vivo en tu vida, necesitas ser constantemente lleno del Espíritu Santo, por eso no nos avergonzamos cuando alguien se cae con la unción porque sabemos que no es con fuerza ni con ejercito sino con el Espíritu Santo.
Con fe y paciencia se alcanzan las promesas, sabiendo que Dios lo hará, porque Él tiene la última Palabra sobre mi situación. No es en tus fuerzas, es con la Palabra de Dios. No nos debilitamos en nuestra fe al considerar las circunstancias sino que nos fortalecemos al reconocer que fiel es quien lo prometió.
Tienes la victoria.
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