| Saliendo Del Valle De Acor |
| Por: Pastor Miguel Arrázola |
OFRENDA (Pastora Ma. Paula Arrázola)
Efesios 4:25-28
Cuando te conviertes en cristiano, empiezas a tener una relación de pacto con Dios y vas a tener beneficios de este pacto. Pero debemos hacer estos principios:
• No salir fiador de nadie.
• Ser diligentes; no ser perezosos.
• Ahorro.
• Planificación. Dios no puede bendecir al desorganizado.
Otro principio es que el que roba, no robe más. Esta carta está escrita a cristianos, hay gente cristiana que roba, Pablo dijo en pocas palabras, la solución es muy sencilla: si está robando, deje de robar y póngase a trabajar haga con sus manos algo productivo y bendiga a aquellos que tienen necesidades. Robar es tomar algo que no me pertenece, muchas veces queremos disfrazarlo.
Pablo es muy tajante sobre esto. Cuando usted roba quiere obtener rápidamente el beneficio sin pagar el costo, obtener la bendición sin pasar por el camino de la cruz. No podemos darnos el lujo de robar y esperar ser bendecidos por el Señor. La gente que roba no prospera, porque Dios odia el robo.
No debemos tomar nada que no nos pertenece. Debemos enseñar a nuestros hijos desde pequeños a no tomar lo que no es de ellos. Cuando tú robas estas quitando a otro lo que le costó mucho trabajo conseguir; esfuérzate tú. Debemos usar nuestras habilidades no para lo malo sino para lo bueno.
El camino fácil nunca termina bien. El camino difícil es el camino que forma nuestro carácter, nuestra integridad; ese es el camino que debemos tomar. Cuando demuestras a Dios que eres fiel con lo poco que te ha dado, Él te va a bendecir. Lo poco es temporal mientras Dios te está probando, cuando demuestras qué vas a hacer con lo poco que te ha dado, te va a poner sobre más. El robo trae maldición.
ENSEÑANZA (Pastor Miguel Arrázola)
Josué 7:1-26
Estamos viviendo tiempos de grandes conquistas en el reino de Dios. Nuestra familia está viviendo el mejor tiempo en salvaciones, sanidades, prosperidad; la Iglesia es próspera y las familias también. Pero hay gente que está confundida, clamando, llorando, están en un Valle de Acor, valle de la turbación, donde hay lloro, asombro, dolor; mientras otros están siendo bendecidos.
Ellos no conquistan, como si fuera un ciclo de los mismos problemas, no les sale una, no tienen conquistas financieras. Hasta aquí Israel había vencido todo. Pero dijeron "¡Hai!, si vencimos los muros de Jericó esto es fácil". Hai significa ruina, gente que le ganó a los muros de Jericó, a los gigantes, y no pudieron con un enemigo pequeño que era Hai. En Hai fueron derrotados y comenzaron a llorar, simplemente porque no se ciñeron al plan de Dios. De esta batalla, Dios les dijo "no tomen nada, solo el oro y ofrezcan al Señor", porque eso era anatema. La orden de Dios era destruirlo todo. Acán termino escondiendo algunas cosas entre sus enseres.
Josué 7:20-21
Acán hizo que todos entraran en el valle de turbación porque no hizo lo que Dios le dijo que hicieran. No fueron fieles, tomó algo que no era de él y dañó la conquista, entran en lugar de asombro, tenían terror, confusión, derrota delante de tus enemigos. Estas en el Valle de Acor.
Pero, ¿cómo caemos en ese valle? Vemos gente tan santa, tan piadosa, inspiran lástima, pero son personas que están en el valle de Acor porque son infieles por su propia desobediencia. La infidelidad es una de las cosas que nos hace entrar en el valle de Acor.
Malaquías 2:13
Dios acepta con gusto la ofrenda de nuestra mano, pero hacemos cosas que impiden que Dios mire la ofrenda, por la infidelidad, por hacer cosas que Dios odia, tomando una mujer que no es tuya. Por la infidelidad viene el llanto, clamor; no culpes a Dios ni a la Iglesia ni a los Pastores. También está el machismo; si queremos bendición tenemos que hacer amables y tiernos con nuestras mujeres, porque sino nuestras oraciones encontraran estorbo.
Otra característica es el robo. Malaquías 3:10 nos enseña que el robo es para Dios la tragedia más grande. Dios no quita, Dios da, y si te pide algo bueno, es porque te va a dar algo mejor. Cuando eres fiel a Dios, Él va a ser fiel contigo. Dice "probadme ahora en esto". El diezmo te saca del valle de deudas.
La terquedad, la inmadurez, gente que tiene expectativas no sensatas, permanecen en el valle de Acor. No está mal soñar pero tienes que ser sensato. Son obstinados, confían más en el hombre y comienzan a prestar al interés y traen turbación a su casa. Salga de ese valle de sequedades, confiar en el hombre trae maldición.
Otros se fueron de rebeldes, abandonaron la Iglesia, y cayeron en valle de turbación. Otros se van con personas que tienen plata por intereses personales y terminan todos en el valle de la turbación. Se van en pos de la plata, de una posición, busque más bien servir a Dios.
El anatema es cultura de Dioses, son ídolos, idolatrías, elementos de hechicería, de brujería, que no tienen la bendición sobre nosotros. ¿Cómo vas a confiar más en un número que en la palabra de Dios? Otros están con la magia o la piratería; si está comprando cosas piratas eso trae maldición.
Dios quita la protección y hace que no venzas a tus enemigos cuando hay anatemas en tu vida; vas a perder la fe, la conquista, todo cambiará en tu vida a llanto, confusión y quebranto. La clave es arrepentimiento, fidelidad a tu pareja, con tus diezmos y ofrendas.
El que diezma nunca ve la prueba, la crisis económica mundial, porque los hijos de Dios no vamos a pasar por la prueba. Destruye el anatema, si tiene alguien que roba en su empresa, sáquelo, hay gente que se aprovecha de uno como Judas se aprovecho de Jesús. Pero a Dios nunca engañan. Si quieres un avivamiento en casa, saca la piratería, la piratería, la magia. Nunca Josué perdió una batalla después de destruir el anatema. Si tienes a Acán, nunca vas a prosperar… ¡sácalo! Destruye el anatema. No robes, no mientas, saca el anatema de tus enseres.
Este es un mensaje de misericordia para que puedas conquistar y vencer, no te queremos ver en turbación en el valle de Acor, queremos verte en Beraca, el valle de la bendición, recogiendo durante tres días el botín. Saca todo lo que no viene de Dios, de tu corazón, de tu vida. Dios nos va a bendecir tremenda y abundantemente. Nuestro deseo no es condenarte sino bendecirte. Pasa de Acor a Beraca que ese es tu lugar.
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