| Principios Inusuales |
| Por: Pastor Miguel Arrázola |
OFRENDA (Pastora Ma. Paula Arrázola)
Deuteronomio 8:11,15/11:8
Dios nos sacó de Egipto, de la esclavitud y no teníamos opción, éramos títeres en manos de los egipcios. El desierto no es un lugar para que vivamos y nazca nuestra familia, el desierto es un lugar de paso que nos conduce a la tierra prometida, en el cual aprendemos a depender del Señor.
Dios mantuvo el pueblo de Israel con lo necesario. Cuando tú vives con lo necesario, vives en el desierto y esta no es la voluntad de Dios, solo tú decides cuánto tiempo durarás en el desierto. Lo que te lleva a la tierra prometida son tus ofrendas.
En la tierra prometida, tú vives de lo que siembras. Dios te entrega la semilla para que la siembres, y así recojas y vuelvas a sembrar. Tú vives en la tierra prometida de lo que siembras.
Por eso, es importante sembrar abundantemente para que así mismo recojas. Es tu responsabilidad tener cosechas grandes, no de Dios. Aprende a aumentar tu sementera para que tu cosecha también se aumente.
Aunque estés en la tierra prometida, tienes que poseerla; todo tienes que pelearlo, lucharlo y alcanzarlo. Tú debes tener un libro de contabilidad para que administres los bienes de Dios de buena manera y de esta forma, sabrás cuánto has dado en diezmos y ofrendas para que tengas una base sobre la cual puedas pedir y reclamar las promesas.
Dios no bendice a despilfarradores y a desorganizados. Organícese para que sus bienes sean multiplicados. Dios dará la lluvia temprana y la lluvia tardía. Dios te dice que siembres pues Él cuidara de tu siembra y te dará la lluvia del principio y del final para que tu semilla germine. Tú debes saber que tu siembra tiene poder.
ENSEÑANZA (Pastora Ma. Paula Arrázola)
Hoy quiero compartir una serie de pensamientos de Dios que no calan en el pensamiento común. Personalmente pienso que los cristianos nacidos de nuevo, llenos del Espíritu Santo no debemos pensar cómo piensa el mundo, porque no somos llamados a conformarnos con lo que piensa la gente sino a transformar nuestro entendimiento con la Palabra de Dios. Una de las cosas que debe entender es que usted es un rey; la gente no lo cree porque tienen mentalidad de mendigos. Por eso, la gente debe dirigirse a usted como a una majestad, porque usted está sentado a la diestra de Cristo en lugares celestiales.
Filipenses 3:7
Para ganar hay que perder. El precio de seguir a Cristo lo debes tener por menos para que ganes a Cristo. Para ganar tienes que pagar un precio. Muchas veces queremos la ganancia pero no queremos pagar el precio. Siempre que quieras tener buenos resultados debes pagar un precio para llegar a la ganancia que es Cristo.
Proverbios 23:7 y 21:5
Ser diligente te lleva a la abundancia. Piensa como Dios quiere que pienses. 3 Juan 2 dice que debes prosperar primero tu alma, es decir, tu mente. Casi siempre tendemos a limitarnos siempre por el precio o por el sueldo a pagar. Tienes que hacer más de lo que te piden.
1 Corintios 2:24
Debemos correr para ganar y no sólo por participar. Tú vales tanto como la sangre de Cristo en la cruz. Si tu conciencia cree que ser pobre es bueno, ella no te dejara salir de pobre, pero si cambias tu pensamiento conseguirás la riqueza. No mires el precio, mira la ganancia. Si piensas usualmente tendrás resultados usuales, piensa como la Palabra de Dios y tendrás éxito. Para saber el secreto del éxito debes pagar un precio y alto, pero no conocerlo te saldrá más caro.
2 Crónicas 1:7
Pide lo que quieras pero que sea lo que necesites, ¡sepa pedir! Deseche las ideas y costumbres religiosas. Ponga su dinero en donde hay más rentabilidad.
Génesis 41:14-37
Tu imagen física denota el concepto que otras personas tienen sobre ti. Si no fuera importante la imagen, entonces ¿por qué Dios nos creó a su imagen? Si quiere llegar al palacio, vístase como la realeza. Para ser una persona de éxito tiene que vestirse como una de ellas. El vestir bien tiene que ver con la Unción porque de esa manera demuestras que sabes y reconoces el valor de Aquel que te acompaña siempre. Manténgase arreglado porque tu actitud determina tu altitud.
Cuando de verdad tengas ganas de tenerlo, conseguirás lo que quieres. Quítese la capa, salga del montón, clame a Dios, no deje pasar su oportunidad. Bartimeo se quitó la capa de discapacitado y al estar en frente de Jesús le dijo que quería ver. Supo pedir su necesidad del momento; el pensamiento religioso no nos deja pensar. Fíjese en la mujer del flujo de sangre, se abrió paso entre la multitud… las bendiciones de Dios son para cualquiera, sólo los esforzados y valientes lo logran.
Los milagros existen pero pasan de vez en cuando, por eso se llaman así. Enfrenta tus temores y no te conformes. No digas al Señor “no puedo”, sólo pregúntale “¿cómo lo hago? Valore más la ganancia que el precio.
Los pensamientos del diligente siempre llevan a la abundancia. Tienes que ser el mejor, lo puedes lograr, tienes un espíritu de excelencia, revoluciona tu pensamiento, cambia tu actitud y tu imagen. Cuando lo que realmente quieres es ganar no mires el precio, sólo la ganancia porque LA PROSPERIDAD COMIENZA EN TU MENTE.
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