| La Disciplina de los Hijos |
| Por: Pastora Ma. Paula de Arrázola |
OFRENDA: (Nora Zarate)
Mateo 6:24-26, No puedes servir a Dios y a las riquezas, esto es algo que no se puede hacer al tiempo, tú puedes hacer lo uno o lo otro pero si amas a Dios y estás haciendo su obra es imposible que también estés estresado por amasar fortunas, si tu eres una persona que sirve a Dios y le ama con todo el corazón, no tiene por qué afanarse por sus riquezas, valemos más que las aves del cielo y ellos no se preocupan por nada de lo que necesitan.
1.
Los pájaros del campo no siembran, ni siegan ni guardan en granero, y vuestro Padre Celestial les alimenta.
2.
Los lirios del campo, no se fatigan ni hilan, pero ni Salomón en todo su esplendor se vistió como uno de ellos.
Entonces si nosotros sembramos en el reino de los cielos, sabemos con fe reclamar la cosecha de lo sembrado y tenemos organizadas nuestras finanzas, además de que trabajamos, tenemos la tranquilidad de que aún dedicados de lleno a la obra de Dios no nos faltará nada, somos una Iglesia de fe, que sabe segar, la cosecha es con la Palabra de Dios, sabemos administrar porque en esta Iglesia nos enseñan a hacerlo, sabemos trabajar y lo hacemos, somos diligentes, entonces tenemos que estar tranquilos seguros por que Dios nos dará todo lo que necesitamos para vivir y aún más, somos bendecidos y prosperados porque somos obedientes a lo que hemos aprendido en esta Iglesia.
ENSEÑANZA (Pastora Ma. Paula de Arrázola)
Hebreos 7:11-12
Para hijos de cero meses a veintitrés años, la culpa de la malacrianza de los niños no es de ellos sino de los padres, nadie sabe más de la crianza de los hijos que los padres.
Disciplina no es pegarle al niño, es algo que va mucho más allá, vivimos en una ciudad y en un país donde se maltrata físicamente a los niños y no estamos de acuerdo con eso, nuestros niños no pueden ser maltratados, no es justo que alguien que hace mal a un niño esté fuera de la cárcel, Jesús mismo aprobó la pena de muerte para aquellos que hacen daño a un niño, el dijo que era mejor que se colgará una piedra al cuello y se tirara al mar.
Disciplina es la capacidad del carácter para lograr un objetivo, no es causa de gozo en el momento pero a largo plazo trae beneficios innumerables, la disciplina es cuestión de amor, le amas tanto que le corriges para evitarle dolor en la vida, si tu no lo disciplinas la vida lo hará, si los niños y los jóvenes no tienen una base firme de lo que es disciplina no les va a ir muy bien.
La disciplina comienza con una vida controlada por el Espíritu Santo en los padres, disciplinar no es golpear hasta que haya maltrato físico, no es jalar del pelo, no es dejar moretones, no es descargar nuestra rabia sobre nuestros hijos, no es dar patadas, es discipular e instruir, repetir una y otra vez y moldear la conducta hasta que esta sea aprendida.
Se basa en el amor a nuestros hijos y el deseo de que tengan una gran vida, hemos sido disciplinados por el Señor y en el momento lloramos por el dolor causado en el corazón de Dios, pero luego agradecemos porque el hijo que no es disciplinado se siente ilegítimo, el niño no disfruta la disciplina pero le trae seguridad, no es lo mismo disciplinar a un niño de tres años, o a uno de trece o a uno de dieciocho años.
Existen varios libros que son de gran ayuda en la crianza de los niños. No hay duda alguna de que los niños tienen la capacidad de trastornar nuestras neuronas, criarlos requiere de nuestro esfuerzo, nuestro tiempo, son costosos pero vale la pena, nada de lo que realmente vale es barato, tenemos que invertir mucho tiempo en la crianza de nuestros hijos, es tan importante la calidad como la cantidad.
Cuando Dios nos ha dado en privilegio de entregar en nuestras manos un hijo, si lo hizo es porque tienes la capacidad de criarlo, tienes al creador de ese niño, tienes a Dios que fue quien decidió que el naciera.
Cuando hacemos bien nuestro trabajo tenemos recompensa impresionante, la razón del abuso brutal en los niños es porque los padres muy seguramente fueron abusados y no tienen a Jesús en su corazón.
Es parte de la naturaleza pecaminosa desafiar la autoridad de los padres, eso pasa usualmente, no me refiero a regar el jugo en la mesa o algo así, sino cuando tú has dado una orden repetidamente y ellos se obstinan en hacer lo que le has advertido.
De hecho la rebeldía es que ellos hagan lo que se les ha advertido, el rebelde número uno es el diablo, cuando somos rebeldes somos como él, por eso no queremos que los niños o jóvenes se parezcan a él, los queremos lo más parecidos a Jesús.
Cuando se va a corregir a un niño hay que asegurarse que su pataleta no es producto de una necesidad física, hambre o deseos de ir al baño, este no es un momento de castigar sino de hablar. Cuando un hijo te desafía espera que tú respondas a ese desafío y que le ganes. Esta enseñanza no es para que salgas frustrado, todos hemos cometido errores, cuando no enfrentas y te mantienes firme frente a un desafío el niño piensa:
Si realmente me ama porque me deja hacer cosa que me perjudica, la tarea más pesada es moldear a un niño, trate a su niño con dignidad y mucho amor pero exija que obedezca a sus instrucciones y se someta a su liderazgo.
Cuando un niño o joven se comporte de una manera no indicada es para ver si los limites puestos son reales, si lo que hemos hablado es cierto, el niño o joven que acata la autoridad amorosa de sus padres encuentra seguridad y tranquilidad. Cuando hay un enfrentamiento de voluntades es NECESARIO, que usted como padre deje claro que va a ganar.
Si usted permanece firme a pesar de lo que haya pasado con su hijo él va a saber que usted es de acero, el Señor se mantiene firme frente a las decisiones que ha tomado respecto de nosotros, así mismo si usted no se descompone frente de su hijo sino que se mantiene como un vencedor se gana el respeto de ellos.
Apresúrense a moldear la voluntad de sus hijos, porque si llegan a la adolescencia le va a tocar ayunar y orar mucho.
Uno no se comporta de una manera u otra por la posición que tiene si no porque tiene a Cristo en su corazón.
No podemos ser como el sacerdote Elí que dejó a sus hijos hacer lo que hicieron.
Les pido con humildad que reciban de mi esta enseñanza, porque yo también tengo quien me corrija, tenemos al Espíritu Santo, tenemos a nuestros pastores quienes en muchas ocasiones nos han disciplinado, rendimos cuenta a ellos, no hacemos lo que queremos, tenemos los ancianos de la Iglesia quienes una pareja de ellos son mis padres quienes en ocasiones toman su lugar de padres y de ancianos y nos corrigen sobre la crianza de nuestros hijos.
INSTRUCCIONES PARA LA DISCIPLINA:
De cero a siete mese no necesita pegarle a un bebé, él necesita amor, besos caricias, contacto físico, no dejarlo tanto tiempo solo en un corral, es práctico ponerlo con juguetes en un corral pero no es bueno, deles miles de millones de besos todos los días. Cambiarlos de pañal cada vez que sea necesario, la porquería no es la pobreza, alimente su hijo con leche materna, cárguelo, consiéntalo, nútralo, pero mucho cuidado con ir criando un dictador, los niños pequeños reaccionan a los estímulos, ellos lloran y si tienen atención inmediata con eso manipulan, déjelos llorar por momentos, mientras haces otras cosas.
De ocho a catorce meses: No harán cosas con mayor importancia pero profetizan lo que vendrá, es esta edad hay que tratarlos con mucho cuidado y ternura. Si al decirle que no haga algo y lo hace una palmadita diciéndole no es necesario.
De los quince meses a los dos años: Todo para ellos no, nada quieren, es la primera adolescencia por la negativa y la rebeldía que representa esta etapa, aprenden frases y canciones nuevas, es la época en que empezamos a necesitar nuestra amiga “la varita”, que duelan porque si no, no sirve, hay que hacerlo inmediatamente porque a él se le olvida cuando llegue a casa porque le pega. Cada vez que usted se acerqué a ese lugar el debe saber que hay problemas, no deje que el niño juegue con ella, corrija inmediatamente, no le pegue por que el niño explore el mundo, es probable que el niño use los cinco sentidos, aproveche para enseñarle, ellos le trataran de llevar al límite al acercarse a un enchufe después de que usted le advirtió, ahí es donde en las pompis le da con la varita. Esta época es supe importante en la vida social de los niños.
De los dos a los tres años, mantenga su buen sentido del humor para que no se vuelva loco, esta es una etapa en que debe inculcar la obediencia y el respeto por la autoridad, sea firme pero amoroso, empiece a decirle “Te disciplino porque te amo” “La Biblia dice si te doy varita vivirás”, frases concretas y rápidas, no lo amenace, hágalo de una vez. La primera voz que los hijos escuchen de Dios es la nuestra, así aprenden a hacer lo que corresponde, es más fácil cuando son discipulados para hacer la obra de Dios, la capacidad de actuar con firmeza es el problema más común de los padres de hoy en día.
De los cuatro a los ocho años: En esta edad no solo es importante la conducta sino las motivaciones a esa conducta, no estimule las rabietas ya está en capacidad de saber que no se le dará todo lo que pide. Es vital el ejemplo de los papás, no puede decirle que no mienta y cuando llaman del banco decir díganle que no estoy, aproveche las tarjetas de conductas de recompensa. Lo más fácil es mandarlos a ver televisión cuando están molestándole, pero no recuerde que hoy día hay una cantidad de programas con brujería. Limite los tiempos de televisión.
De los nueve a los doce años: si puso un buen fundamente aquí puede aflojar un poco, ya no habrá necesidad de usar tanto la varita, ya ellos obedecen a lo que usted habla, si hizo un buen trabajo antes no debe estar recibiendo quejas de conducta pero si todavía las recibe, corríjalo. Es una edad donde ellos deben manejar sus propios conflictos, prepárelos para la adolescencia.. Libros que puede adquirir: Preparándonos para la adolescencia, deben leerlo juntos. Tener hijos no es para cobardes, Como criar a un niño de voluntad firme. Déjelo vivir las consecuencias de sus acciones, no lo libre de ellas porque estaría criando un posible delincuente. El pensará si cuando grande, roba, estrella o mata sus padres irán a librarlo de las consecuencias, mucho cuidado con eso, si no lo enseña a resolver conflictos ellos pensará que usted toda la vida estará para hacerlo. En esta edad el papá debe ir tomando acción más que la madre.
De los trece a los catorce años: Etapa final de la niñez, hay cambios muy bruscos en esta etapa, hay que explicarle que todo lo que pasa es normal, aflora sentimientos de inferioridad y de inseguridad, la presión del grupo es fuerte, desaparece la vara, pero aquí empiezan los castigos de las cosas que les gusta, no vas a salir por determinado tiempo, dejar claras las reglas y ser firmes con estas reglas, la comunicación en esta edad hay instantes en que se pierde, pero pronto habrá comunicación, hay que mantener los canales de comunicación abiertos, con respeto.
De los quince a los diecinueve años: Mantenerlos con la mano abierta, habrán horas de salida y de llegada, que si fallan a la libertad dada, hay que castigarles, en esta Iglesia no queremos que tengan novia sino hasta los veinte (20) años, por que no están listos para tener una relación sentimental, entre los quince y diecisiete años saldrán con el sexo opuesto pero en grupo y con supervisión y entre los dieciochos y veinte saldrán a solas con el sexo opuesto pero con restricción de tiempo y de lugar.
Entre los veinte y veintitrés años: Su tiempo de educación está concluyendo, ya ellos deben estar empacando maletas para irse de casa se acabó nuestro trabajo. El tiempo pasa muy rápido por eso aproveche los tiempos que tiene con su hijo.
No es normal que los hijos estén hasta los treinta y cinco en casa de padres.
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